Clínica Katibi Cáceres

He pasado de la leve ilusión que me producía pensar que las cosas estaban comenzando a ir por el cauce adecuado a hundirme otra vez en al miseria al comprobar como a ciertas personas, a ciertos médicos, sólo les importa el dinero y nada sus pacientes.

He ido a la Clínica Katibi de Cáceres y me han dado el informe que pedí hace ya más de un mes; lo he leído en casa (fallo mío pues debería haberlo leído allí) y me he dado cuenta de que ha soltado una sarta de mentiras de arriba a abajo. Creo que salvo mi nombre y la fecha en la que comencé el tratamiento no hay una verdad en el papel.

Ha omitido que me hizo un análisis con un máquina, no adjuntado por supuesto, según la cual se denotaba que tenía problemas de dolor crónico en el lado derecho, así como que las irregularidades encontradas podrían afectar a la movilidad (motivos por los que había acudido), es más, incluso añadió que podía verse la depresión según alguna historia que me había conectado en la cabeza, de las muchas que me había puesto por todo el cuerpo.

Dice el tratamiento que estaba tomando en ese momento para tratar la misma, cosa que es correcta. No es correcto no decir que el me dijo que dejara de tomármelo porque el tratamiento que me iba a hacer serviría también para ayudarme a mejorar muchísimo el estado de ánimo.

Habla luego de que la culpa es mía por no haber acabado las doce sesiones que tenía programadas al no encontrar mejoría. Otra mentira más, el me dijo que notaría mejoría en seguida y que la duración del tratamiento dependía de cada persona (nada de exactamente doce sesiones).

Bien, un mínimo de ocho sesiones después, nueve contando el análisis inicial, las inyecciones que me ponía sólo conseguían que empeorase durante unos días físicamente (y obviamente no hicieron nada contra la depresión).

Todos estos datos los ha omitido esa celebridad que para mí no es más que un curandero venido a más con ganas de hacerse rico a costa de las desgracias de los demás, así como del efecto placebo.

Hoy, excesivamente nervioso, no he ido a reclamar por la tarde finalmente el bajón moral que me ha dado tras el acelerón inicial, pero es algo que dejo pendiente para el jueves (curiosamente el día que me toca reunión de vecinos, de la cual ya informaré).

Entre este sinvergüenza, los jetas de la Clínica San Francisco, que tras un mes de pasarme a preguntar por un documento perdido lo han encontrado a los dos días de recibir un burofax y el hijo de su madre del doctor Torón (que cree que por no recoger el burofax se libra cuando ha sido mandado a su vivienda habitual y transcurrido un mes se considerará legalmente informado).

En fin, cada día más cerca de la explosión...

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