Por un lado comentar que comienzo con una nueva etapa. Me han cambiado la medicación nuevamente (por enésima vez) y tengo que ver como evoluciono con estas nuevas pastillas, aunque por ahora es demasiado pronto para decir nada.
Simplemente paso los días intentando no pensar para no agobiarme, pues cuando lo hago no veo opciones de futuro para mí y una única salida acaba grabándose en mi mente. También intento no pensar en esas personas que fueron importantes para mí y acabaron por demostrar que en realidad nunca fui nada para ellas, o aquellas que juraron una y otra vez que eran grandes amigos y acaban traicionándote de la forma más vil.
Hace poco, aquel que tanto enarbolaba la bandera de nuestra amistad, pese a que me llevo a urgencias de forma obligada, no pudo controlar sus vicios y aprovechó mi estado para coger 50 euros de mi cartera, pensando que no era consciente de lo que pasaba a mi alrededor. Pero lo era, aunque mi cuerpo no reaccionara bien mi mente está acostumbrada a aferrarse a la realidad independientemente de la cantidad de medicamentos ingeridos.
Cambiando de tema, ayer por curiosidad me dio por buscar la matrícula del coche que me jodió la espalda. Creo que he hablado alguna vez de ese incidente en el que la guardia civil se negó a acudir pese a mi insistencia y que avisé de que debían hacernos las pruebas de alcoholemia, pues el chico iba demasiado ebrio como para disimularlo. No fueron. Cinco meses después Jesús García Pérez con su CC-1000-O mató a una chica de 17 años en otro accidente de tráfico Algo que podría haberse evitado si la Guardia Civil hubiera cumplido con su trabajo en lugar de decirme que al haber sido un impacto por atrás estaba muy claro el culpable y que no iban a ir para eso.
Por desgracia para todos, él sobrevivió.
Luego vendrá el listo de turno diciendo que en la vida todos tenemos lo que nos merecemos, o que es el plan de Dios o cualquier mierda de esas. En la vida sólo existe el caos.
Simplemente paso los días intentando no pensar para no agobiarme, pues cuando lo hago no veo opciones de futuro para mí y una única salida acaba grabándose en mi mente. También intento no pensar en esas personas que fueron importantes para mí y acabaron por demostrar que en realidad nunca fui nada para ellas, o aquellas que juraron una y otra vez que eran grandes amigos y acaban traicionándote de la forma más vil.
Hace poco, aquel que tanto enarbolaba la bandera de nuestra amistad, pese a que me llevo a urgencias de forma obligada, no pudo controlar sus vicios y aprovechó mi estado para coger 50 euros de mi cartera, pensando que no era consciente de lo que pasaba a mi alrededor. Pero lo era, aunque mi cuerpo no reaccionara bien mi mente está acostumbrada a aferrarse a la realidad independientemente de la cantidad de medicamentos ingeridos.
Cambiando de tema, ayer por curiosidad me dio por buscar la matrícula del coche que me jodió la espalda. Creo que he hablado alguna vez de ese incidente en el que la guardia civil se negó a acudir pese a mi insistencia y que avisé de que debían hacernos las pruebas de alcoholemia, pues el chico iba demasiado ebrio como para disimularlo. No fueron. Cinco meses después Jesús García Pérez con su CC-1000-O mató a una chica de 17 años en otro accidente de tráfico Algo que podría haberse evitado si la Guardia Civil hubiera cumplido con su trabajo en lugar de decirme que al haber sido un impacto por atrás estaba muy claro el culpable y que no iban a ir para eso.
Por desgracia para todos, él sobrevivió.
Luego vendrá el listo de turno diciendo que en la vida todos tenemos lo que nos merecemos, o que es el plan de Dios o cualquier mierda de esas. En la vida sólo existe el caos.
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