Tras el cristal

Poco a poco me he ido obligando a dejar a la gente en el recuerdo, vista mi imposibilidad de relegarlos al olvido.

Es realmente frustrante ver cómo una persona que te importa y la que pensabas que le importabas de alguna manera, te saca de su vida sin dar explicación alguna. De pronto todo lo vivido juntos se convierte en nada sin que haya una causa justificada, o al menos sin conocerla, y pasas a ser peor que un extraño. Intentas entablar contacto y no recibes respuesta alguna, se te niega toda explicación y en ese momento la desesperación se apodera de ti.

Es como estar tras uno de esos espejos de las salas de interrogatorio que tanto se ven en las películas policíacas. De alguna manera aún puedes ver a la otra persona e intentas comunicarte con ella sin recibir respuesta alguna, como si los sonidos e intentos de comunicarte no llegasen.

Pero en la vida real sí que llegan. No hay un espejo que intentar derribar, sólo una mentira que creíste real. Llega el difícil momento de asumir que recuerdas una mentira, que no importaste nada y que tus mejores recuerdos son de algo que no llego a existir. Ese maldito momento en el que te das cuenta de que si lo bueno que te ha pasado, no te llegó a ocurrir, ¿qué se puede esperar de un futuro que sólo promete sufrimiento? ¿Algo incluso peor?


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