Recuerdo que hubo un tiempo en el que escribía en un blog cada vez que necesitaba hablar con esa amiga que hacía tanto que me faltaba.
Hace ya año y medio que te pasé la dirección en la que pudiste leer todo aquello que deseaba haber compartido contigo en persona y, pese a ello, no obtuve respuesta alguna por tu parte, aun sabiendo que habías leído mis escritos, o al menos te habías paseado por ellos. Supongo que entonces me di cuenta de lo vacías que son algunas promesas, o lo ilusos que somos al hacerlas. No he vuelto a ponerme en contacto contigo desde entonces, al menos no para intentar recuperar una amistad más que muerta (sé que te escribí para ver si querías recuperar el dinero que invertiste en cierta colección de la que quise deshacerme, aunque tampoco contestaste). Tras ello ha pasado más de un año, todo 2012, sin que me haya inmiscuido en tu vida, aunque por desgracia siga preguntándome alguna vez que ha sido de ella.
Sólo deseo expresar mi deseo de que todo te esté marchando bien en estos tiempos tan malos, pues sabiendo la situación que existía en tu casa no negaré cierta preocupación por vosotros; así como dejar plasmado una vez más mi pesar por lo mucho que ha cambiado tu opinión sobre mí (pues imagino que será ese el motivo de que no haya sabido nada de ti desde hace tantos años).
Al menos espero que recuerdes que con algo de cariño el tiempo que compartimos, pues pese a todo lo malo, yo lo sigo recordando más por los buenos momentos que por los malos.
Y sin más, me despido (sin haberme siquiera presentado)
Comentarios
Publicar un comentario