Hace un par de días no pude aguantar y te escribí, tras cumplir mi autoimpuesta obligación de no molestarte en todo 2012. No fui el novio perfecto, he cometido muchos errores, pero también hice cosas buenas por ti. Durante mucho tiempo te quise, me preocupé por tus problemas y te apoyé lo mejor que pude, aunque no fuera suficiente. Siento que todo se me vino encima, estaba condenado al fracaso y de veras me alegro de que la relación se rompiera, aunque no pueda dejar de dolerme como ha acabado todo entre nosotros.

Creo que hubo buenos momentos, que hubo complicidad y deseos de hacer una vida conjunta; muchas veces soñamos en esas pocos días que pasamos juntos en realidad con la vida que llevaríamos cuando pudiéramos compartir todos nuestros días, en lugar de sólo unos pocos.

Al final el recuerdo que me ha quedado de ti, del periodo de la relación, es el de una persona a cuyo lado podía hacer el idiota y seguir sintiéndome cómodo, con quien podía compartirlo todo. Pero eso es únicamente el recuerdo y nada más, no quiere decir que ahora sienta nada por ti (al menos más allá del cariño que puedo tenerte por que fuiste una persona importante en mi vida).

Si me cuesta tanto dejarte de lado es porque no entiendo el motivo de que no pudieramos mantener la amistad. Tú rompiste la relación. Siento haberte ocultado que fui a Valencia a ver a una amiga, en lugar de un amigo, pero no fue maldad la causa de que lo hiciera, simplemente no querías saber nada de mi vida en el aspecto sentimental y no quería hacerte daño. No veo que hice de malo y no entiendo por qué provocó que dejases de hablarme ya que fuiste tú la que no me quiso como pareja.

Siento si te agobié cuando pensé que volveríamos a mostrar amistad pero, aunque te seguía queriendo en ese momento, lo que quería era recuperarte al menos como amiga. Si me has conocido sabrás que mantener en mi vida a las personas que he querido, y no necesariamente en un plano amoroso, es importante para mí. Me había pasado con otras amistades y lo sabías.

Perderte me dolió demasiado y ese dolor me cegó y no pensé en la manera de hacer las cosas, sólo en que quería hacerlas. Cuando me conociste sí te gustaba que viviera con pasión, que no temiera lanzarme a la piscina y jugármelo todo si lo que podía ganar era importante. Es una lección que me ha costado demasiado aprender.

¿Por qué sigo intentando de vez en cuando mantener contacto contigo? Pues porque, por desgracia, me gustaría entender que ocurrió; y no me refiero ya al hecho de que se rompiera la relación (aunque también querría obtener algún día una explicación más allá de aquel "es lo mejor para ti" que recibí en su día), también de que no hayas querido dar nunca señales de vida. Me siento como un apestado total, un paria que ha sido repudiado, alguien de quien huías como si me temieras, y eso sí me ha molestado. Creo que tras pasar tres años hablando conmigo deberías conocerme lo suficiente para saber que nunca te hubiera hecho daño intencionadamente, que soy una persona con la que se puede hablar y que comprendo las circunstancias.

Nuevamente lo siento por todo. Siento no haber tenido fuerzas para solucionar mis problemas, siento si no supe apoyarte y las veces que te fallé cuando estábamos juntos. Siento si no he sabido expresarte correctamente que era lo que quería de ti. Ojalá hubiéramos acabado como buenos amigos.

Pese a todo, creo que con mis pocas cosas buenas y mis muchas malas, me merecía al menos alguna explicación, una respuesta. Me da la sensación de que nunca he significado nada para ti y de que era una simple vía de escape, quizá quisieras creer que me querías pero no llegó a ser así, pues de haber sido algo para ti me es incomprensible que hayas podido verme sufrir y no te haya importado nada.

Quizá creas que es que sigo enamorado de ti o que me sigues atrayendo, pero más allá de lo que puedas pensar, de la que me enamoré fue de una persona que me has dejado muy claro que no existe; y tras tanto tiempo esa relación ha quedado en lo mismo que cenizas en el aire, o sea, en nada. Cuando tengo la mala fortuna de acordarme de ti y miro alguna foto tuya, no siento el menor tipo de atracción (no digo que no fueras guapa, simplemente no eras el tipo que me atrae normalmente).

Y pensarás: "¿Pues entonces por qué no me dejas en paz?". Y la respuesta es muy simple: Pues porque fuiste demasiado importante en mi vida como par fingir que no te conocí y olvidarte.

No te pido que me llames, simplemente que algún día te decidas a escribir y darme alguna respuesta, o mejor aún (y también imposible) a tender un puente entre nuestras vidas para intentar entablar una amistad normal... algo con lo que tapar esas cicatrices que me dejó la forma precipitada de sacarme de tu vida.

Como siempre, me despido deseándote lo mejor para ti y tu familia. Y aunque siento habértelo hecho pasar mal, entiende que no has sido la única que ha sufrido con esto y que tus decisiones también me hicieron daño a mí.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Resurrección

Una Tarde

El sexo idiota