Cartas
Ally:
Hoy soñé contigo. Por fortuna son pocas las veces que te cuelas en mis sueños, pero cuando lo haces siempre muestras esos sentimientos de desprecio/asco hacia mí. Supongo que es porque creo que es lo que único que podrías sentir hacía mí, si es que llegas a sentir algo. Es posible que simplemente haya desaparecido completamente de tu vida, pues son muchos los años que han pasado ya. Cinco.
Recuerdo todavía como nos prometimos mantener nuestra amistad si alguna vez dejábamos de ser pareja. Algo que no quisiste cumplir.
Y sé que puedes echarme en cara muchas cosas, demasiadas. Pero durante estos últimos años sólo he deseado ser tu amigo, pues aunque es cierto que no he dejado de quererte, también lo es que el cariño que te tengo posiblemente se transformó en amistad incluso antes de nuestra ruptura.
Te hubiera pedido perdón una y mil veces. Desearía poder hacerlo pero he aprendido (o más bien estoy intentando aprender) que algunas cosas no pueden enmendarse; algunas cosas se rompen para siempre, hay personas que desaparecen de nuestras vidas y jamás volveremos a verlas, por mucho que nos importen. La vida está llena de cosas buenas y malas, aunque por desgracia sólo esté probando estas últimas.
Y cuando despierto todo está como antes. Tú sigues fuera de mi vida y sé que el intentar que fuese de otra forma te alejaría todavía más. Hay algo que si cambia: yo. Vuelvo a sentir tu pérdida y a sentirme despreciable. Recuerdo como me miras en mis sueños, una mirada que por fortuna jamás llegué a recibir en la realidad, y siento que todo lo que toque acabará igual. Podrido. Pues es así como lo que había entre nosotros ha acabado. Pudimos transformarlo en algo hermoso, en una de esas amistades que tanto valoro, pero ha acabado siendo esto.
Y así mi día de hoy ha estado presente todo el tiempo esa sensación de que fracasaré en todo aquello que intente.
Hace un par de días no pude aguantar y te escribí, tras cumplir mi autoimpuesta obligación de no molestarte en todo 2012. No fui el novio perfecto, he cometido muchos errores, pero también hice cosas buenas por ti. Durante mucho tiempo te quise, me preocupé por tus problemas y te apoyé lo mejor que pude, aunque no fuera suficiente. Siento que todo se me vino encima, estaba condenado al fracaso y de veras me alegro de que la relación se rompiera, aunque no pueda dejar de dolerme como ha acabado todo entre nosotros.
Creo que hubo buenos momentos, que hubo complicidad y deseos de hacer una vida conjunta; muchas veces soñamos en esas pocos días que pasamos juntos en realidad con la vida que llevaríamos cuando pudiéramos compartir todos nuestros días, en lugar de sólo unos pocos.
Al final el recuerdo que me ha quedado de ti, del periodo de la relación, es el de una persona a cuyo lado podía hacer el idiota y seguir sintiéndome cómodo, con quien podía compartirlo todo. Pero eso es únicamente el recuerdo y nada más, no quiere decir que ahora sienta nada por ti (al menos más allá del cariño que puedo tenerte por que fuiste una persona importante en mi vida).
Si me cuesta tanto dejarte de lado es porque no entiendo el motivo de que no pudieramos mantener la amistad. Tú rompiste la relación. Siento haberte ocultado que fui a Valencia a ver a una amiga, en lugar de un amigo, pero no fue maldad la causa de que lo hiciera, simplemente no querías saber nada de mi vida en el aspecto sentimental y no quería hacerte daño. No veo que hice de malo y no entiendo por qué provocó que dejases de hablarme ya que fuiste tú la que no me quiso como pareja.
Siento si te agobié cuando pensé que volveríamos a mostrar amistad pero, aunque te seguía queriendo en ese momento, lo que quería era recuperarte al menos como amiga. Si me has conocido sabrás que mantener en mi vida a las personas que he querido, y no necesariamente en un plano amoroso, es importante para mí. Me había pasado con otras amistades y lo sabías.
Perderte me dolió demasiado y ese dolor me cegó y no pensé en la manera de hacer las cosas, sólo en que quería hacerlas. Cuando me conociste sí te gustaba que viviera con pasión, que no temiera lanzarme a la piscina y jugarmelo todo si lo que podía a ganar era importante. Es una lección que me ha costado demasiado aprender.
¿Por qué sigo intentando de vez en cuando mantener contacto contigo? Pues porque, por desgracia, me gustaría entender que ocurrió; y no me refiero ya al hecho de que se rompiera la relación (aunque también querría obtener algún día una explicación más allá del "es lo mejor para ti" que recibí en su día), también de que no hayas querido dar nunca señales de vida. Me siento como un apestado total, un paria que ha sido repudiado, alguien de quien huías como si me temieras, y eso sí me ha molestado. Creo que tras pasar tres años hablando conmigo deberías conocerme lo suficiente para saber que nunca te hubiera hecho daño intencionadamente, que soy una persona con la que se puede hablar y que comprendo las circunstancias.
Nuevamente lo siento por todo. Siento no haber tenido fuerzas para solucionar mis problemas, siento si no supe apoyarte y las veces que te fallé cuando estábamos juntos. Siento si no he sabido expresarte corretamente que era lo que quería de ti. Ojalá hubieramos acabado como buenos amigos.
Pese a todo, creo que con mis pocas cosas buenas y mis muchas malas, me merecía al menos alguna explicación, una respuesta. Me da la sensación de que nunca he significado nada para ti y de que era una simple vía de escape, quizá quisieras creer que me querías pero no llegó a ser así, pues de haber sido algo para ti me es incomprensible que hayas podido verme sufrir y no te haya importado nada.
Quizá creas que es que sigo enamorado de ti o que me sigues atrayendo, pero más allá de lo que puedas pensar, de la que me enamoré fue de una persona que me has dejado muy claro que no existe; y tras tanto tiempo esa relación ha quedado en lo mismo que cenizas en el aire, o sea, en nada. Cuando tengo la mala fortuna de acordarme de ti y miro alguna foto tuya, no siento el menor tipo de atracción (no digo que no fueras guapa, simplemente no eras el tipo que me atrae normalmente).
Y pensarás: "¿Pues entonces por qué no me dejas en paz?". Y la respuesta es muy simple: Pues porque fuiste demasiado importante en mi vida como par fingir que no te conocí y olvidarte.
No te pido que me llames, simplemente que algún día te decidas a escribir y darme alguna respuesta, o mejor aún (y también imposible) a tender un puente entre nuestras vidas para intentar entablar una amistad normal... algo con lo que tapar esas cicatrices que me dejó tu forma precipitada de sacarme de tu vida.
Como siempre, me despido deseándote lo mejor para ti y tu familia. Y aunque siento habértelo hecho pasar mal, entiende que no has sido la única que ha sufrido con esto y que tus decisiones también me lo hicieron daño a mí.
Hoy soñé contigo. Por fortuna son pocas las veces que te cuelas en mis sueños, pero cuando lo haces siempre muestras esos sentimientos de desprecio/asco hacia mí. Supongo que es porque creo que es lo que único que podrías sentir hacía mí, si es que llegas a sentir algo. Es posible que simplemente haya desaparecido completamente de tu vida, pues son muchos los años que han pasado ya. Cinco.
Recuerdo todavía como nos prometimos mantener nuestra amistad si alguna vez dejábamos de ser pareja. Algo que no quisiste cumplir.
Y sé que puedes echarme en cara muchas cosas, demasiadas. Pero durante estos últimos años sólo he deseado ser tu amigo, pues aunque es cierto que no he dejado de quererte, también lo es que el cariño que te tengo posiblemente se transformó en amistad incluso antes de nuestra ruptura.
Te hubiera pedido perdón una y mil veces. Desearía poder hacerlo pero he aprendido (o más bien estoy intentando aprender) que algunas cosas no pueden enmendarse; algunas cosas se rompen para siempre, hay personas que desaparecen de nuestras vidas y jamás volveremos a verlas, por mucho que nos importen. La vida está llena de cosas buenas y malas, aunque por desgracia sólo esté probando estas últimas.
Y cuando despierto todo está como antes. Tú sigues fuera de mi vida y sé que el intentar que fuese de otra forma te alejaría todavía más. Hay algo que si cambia: yo. Vuelvo a sentir tu pérdida y a sentirme despreciable. Recuerdo como me miras en mis sueños, una mirada que por fortuna jamás llegué a recibir en la realidad, y siento que todo lo que toque acabará igual. Podrido. Pues es así como lo que había entre nosotros ha acabado. Pudimos transformarlo en algo hermoso, en una de esas amistades que tanto valoro, pero ha acabado siendo esto.
Y así mi día de hoy ha estado presente todo el tiempo esa sensación de que fracasaré en todo aquello que intente.
Hace un par de días no pude aguantar y te escribí, tras cumplir mi autoimpuesta obligación de no molestarte en todo 2012. No fui el novio perfecto, he cometido muchos errores, pero también hice cosas buenas por ti. Durante mucho tiempo te quise, me preocupé por tus problemas y te apoyé lo mejor que pude, aunque no fuera suficiente. Siento que todo se me vino encima, estaba condenado al fracaso y de veras me alegro de que la relación se rompiera, aunque no pueda dejar de dolerme como ha acabado todo entre nosotros.
Creo que hubo buenos momentos, que hubo complicidad y deseos de hacer una vida conjunta; muchas veces soñamos en esas pocos días que pasamos juntos en realidad con la vida que llevaríamos cuando pudiéramos compartir todos nuestros días, en lugar de sólo unos pocos.
Al final el recuerdo que me ha quedado de ti, del periodo de la relación, es el de una persona a cuyo lado podía hacer el idiota y seguir sintiéndome cómodo, con quien podía compartirlo todo. Pero eso es únicamente el recuerdo y nada más, no quiere decir que ahora sienta nada por ti (al menos más allá del cariño que puedo tenerte por que fuiste una persona importante en mi vida).
Si me cuesta tanto dejarte de lado es porque no entiendo el motivo de que no pudieramos mantener la amistad. Tú rompiste la relación. Siento haberte ocultado que fui a Valencia a ver a una amiga, en lugar de un amigo, pero no fue maldad la causa de que lo hiciera, simplemente no querías saber nada de mi vida en el aspecto sentimental y no quería hacerte daño. No veo que hice de malo y no entiendo por qué provocó que dejases de hablarme ya que fuiste tú la que no me quiso como pareja.
Siento si te agobié cuando pensé que volveríamos a mostrar amistad pero, aunque te seguía queriendo en ese momento, lo que quería era recuperarte al menos como amiga. Si me has conocido sabrás que mantener en mi vida a las personas que he querido, y no necesariamente en un plano amoroso, es importante para mí. Me había pasado con otras amistades y lo sabías.
Perderte me dolió demasiado y ese dolor me cegó y no pensé en la manera de hacer las cosas, sólo en que quería hacerlas. Cuando me conociste sí te gustaba que viviera con pasión, que no temiera lanzarme a la piscina y jugarmelo todo si lo que podía a ganar era importante. Es una lección que me ha costado demasiado aprender.
¿Por qué sigo intentando de vez en cuando mantener contacto contigo? Pues porque, por desgracia, me gustaría entender que ocurrió; y no me refiero ya al hecho de que se rompiera la relación (aunque también querría obtener algún día una explicación más allá del "es lo mejor para ti" que recibí en su día), también de que no hayas querido dar nunca señales de vida. Me siento como un apestado total, un paria que ha sido repudiado, alguien de quien huías como si me temieras, y eso sí me ha molestado. Creo que tras pasar tres años hablando conmigo deberías conocerme lo suficiente para saber que nunca te hubiera hecho daño intencionadamente, que soy una persona con la que se puede hablar y que comprendo las circunstancias.
Nuevamente lo siento por todo. Siento no haber tenido fuerzas para solucionar mis problemas, siento si no supe apoyarte y las veces que te fallé cuando estábamos juntos. Siento si no he sabido expresarte corretamente que era lo que quería de ti. Ojalá hubieramos acabado como buenos amigos.
Pese a todo, creo que con mis pocas cosas buenas y mis muchas malas, me merecía al menos alguna explicación, una respuesta. Me da la sensación de que nunca he significado nada para ti y de que era una simple vía de escape, quizá quisieras creer que me querías pero no llegó a ser así, pues de haber sido algo para ti me es incomprensible que hayas podido verme sufrir y no te haya importado nada.
Quizá creas que es que sigo enamorado de ti o que me sigues atrayendo, pero más allá de lo que puedas pensar, de la que me enamoré fue de una persona que me has dejado muy claro que no existe; y tras tanto tiempo esa relación ha quedado en lo mismo que cenizas en el aire, o sea, en nada. Cuando tengo la mala fortuna de acordarme de ti y miro alguna foto tuya, no siento el menor tipo de atracción (no digo que no fueras guapa, simplemente no eras el tipo que me atrae normalmente).
Y pensarás: "¿Pues entonces por qué no me dejas en paz?". Y la respuesta es muy simple: Pues porque fuiste demasiado importante en mi vida como par fingir que no te conocí y olvidarte.
No te pido que me llames, simplemente que algún día te decidas a escribir y darme alguna respuesta, o mejor aún (y también imposible) a tender un puente entre nuestras vidas para intentar entablar una amistad normal... algo con lo que tapar esas cicatrices que me dejó tu forma precipitada de sacarme de tu vida.
Como siempre, me despido deseándote lo mejor para ti y tu familia. Y aunque siento habértelo hecho pasar mal, entiende que no has sido la única que ha sufrido con esto y que tus decisiones también me lo hicieron daño a mí.
Comentarios
Publicar un comentario