Apagándome

No puedo saber con exactitud cuando comenzó a suceder, sólo que hace el tiempo suficiente como para que ese comienzo haya sido olvidado. ¿Hubo un detonante concreto?¿Fue realmente después del accidente o quizá ya estuviera enfermo de antes?

La única cuestión clara es que por mucho que crea que he tocado fondo, cada vez estoy peor, más hundido en mis propias miserias. Poco a poco he perdido la capacidad de disfrutar de las cosas, como si mis sentidos hubieran sido desconectados poco a poco.

Comencé perdiendo la concentración a la hora de leer y dejé de lado a libros y comics, pese a que me habían acompañado desde que tenía apenas cinco años. Me centré en el cine, y cuando las películas se hicieron demasiado largas para que pudiera mantener mi atención en ellas pasé a las series, ahora me cuesta ver series cuyos capítulos tengan una duración superior a veinte minutos. Y no han sido estas las únicas facetas afectadas de mi vida, si perdí el apetito es porque muchas veces no me doy cuenta de que tengo hambre, así como otras me duele el estómago por comer en exceso, incapaz de notar la saciedad. He pasado de la cocina rápida y los precocinados a comerme un pedazo de pan para saciar una necesidad que casi no siento, por dar algo de alimento al cuerpo.  La comida ha perdido su atractivo y los sabores ya no me llaman la atención.

Siento lo mismo al ver una chica atractiva por la calle que puedo sentir al ver cualquier otra cosa, como un árbol o un coche; quiero decir que puedo saber si es o no atractiva al igual que puedo decir que un coche es bonito, pero es una cualidad que no me siento incapaz de apreciar y que escapa ya a mis intereses.

Creo que las únicas labores que puedo realizar son aquellas que requieren que mi mente permanezca desconectada, excluyendo por supuesto las físicas, por cuestión de otras lesiones.

¿Qué siento entonces? Desgraciadamente no puedo decir que esto haya sucedido de una forma equilibrada, pues solamente ha afectado a los aspectos que podrían aportar algo positivo en mi vida. El dolor físico lo sigo sintiendo, y cada vez más. Lo mismo ocurre con la falta de esperanza, que se une a una angustia y una desesperación que sí que puedo sentir. Siento el peso de mis errores, pero no puedo que haya llegado a hacer alguna cosa buena en mi vida.

Veo como todo lo que fui ha desaparecido, es como si tuviera los recuerdos de una persona que nunca existió, o al menos nada queda de ella.

¿Deseo entonces morir? Sí y no. En realidad lo que desearía es volver a ser la persona que fui, volver a disfrutar de la vida, sentir que soy capaz de hacer algo decente en mi vida, pero esa posibilidad es algo que soy incapaz de concebir.  Así que sólo deseo que todo cese, quiero dejar de sentirme mal y aunque intente luchar, cuando caigo me abandono a la única salida que veo a mi situación.

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