Hace mucho que no me ocurría. Hoy has aparecido sin más en mis sueños, ni tan siquiera era tu persona lo que se representaba.
No tenía relación con el resto del sueño, sin saber ni cómo ni por qué me encontraba mirando tu facebook; aparecías entre mis amistades y no pude evitar mirar tus fotos, para ver que había sido de ti. No me he atrevido ni a escribirte suponiendo que verte allí sólo podía ser fruto de un error y durante esos segundos que ha durado el sueño preferí tenerte allí que hablar y verte desaparecer nuevamente.
Lo más curioso es que no he soñado con fotos que hubiera visto, o con la chica de 25 años que eras cuando te vi por última vez. Mi imaginación ha recreado una Alicia de 30 años, cambiada pero reconocible. Tras observar la primera fotografía he pasado a la siguiente esperando averiguar algo sobre ti, sobre cómo estabas y que habías hecho con tu vida, más allá de lo profesional. Ver si tenías amigos, pues ambos estábamos bastante solos cuando nos separamos, pareja o hijos. La segunda fotografía se ha vuelto borrosa enseguida.
En ese momento he despertado.
Estoy ahora echándote de menos, preguntándome que habrá sido de tu vida y convencido de que no sabré jamás de ti. No, no me niego a olvidarte para no tirar a la basura tres años de mi vida; me niego a hacerlo porque lo que no puedo tirar es el cariño que te cogí durante esos tres años. Supongo que tú te quedarás con el daño que te he hecho en ese período y, sobre todo, en los años posteriores.
Comentarios
Publicar un comentario