Anclas
Ya no recuerdo si fue en el año 2005 o 2006; mi hermana estaba trabajando para Vivienda y al salir la oferta de los pisos de protección oficial no paró de insistir en mi casa para que me apuntase. Mi madre pronto se unió en la cruzada y, teniendo en cuenta que por aquel entonces pasaba todo mi tiempo encerrado en casa, es fácil entender que acabara cediendo a las presiones sin estar siquiera convencido. ¿Cómo iba a tener yo la suerte (o desdicha) de ser seleccionado para comprar uno? No sabía entonces en que ciudad iba a acabar, tenía a mi pareja viviendo en Madrid y aunque muchas veces habíamos hablado de vivir aquí pues es una ciudad tranquila que a ambos nos gustaba, porque en Cáceres no había trabajo de lo que ella buscaba.
Tuvimos problemas por el piso y aún recuerdo que mi última discusión con Ally fue en parte por el piso. Siempre vi el piso como un ancla que me condenaba a pasar mis días en esta ciudad negándome otras posibilidades, debo añadir a eso el dinero que mis padres me dejaron para la entrada (más bien regalaron aunque yo pensara devolverlo) y que me hacía sentirme más carga todavía. Ahora podré devolverlo y saldar al menos esa cuenta pendiente.
Ya puedo ser libre por esa parte, no tengo obligaciones aquí y puedo buscar trabajo en otros lugares. Ya no tengo que estar pensando cada día en como voy a pagar la hipoteca. Si alguna vez marcho de forma precipitada tampoco dejaré esa carga a nadie. Tampoco tendré que vivir en el piso en el que durante unos años imagine que viviría con mi ex, ni al que cargué con parte de la culpa de nuestra ruptura.
Es un ancla que ya he levado, faltan muchas otras todavía, probablemente más psíquicas.
Tuvimos problemas por el piso y aún recuerdo que mi última discusión con Ally fue en parte por el piso. Siempre vi el piso como un ancla que me condenaba a pasar mis días en esta ciudad negándome otras posibilidades, debo añadir a eso el dinero que mis padres me dejaron para la entrada (más bien regalaron aunque yo pensara devolverlo) y que me hacía sentirme más carga todavía. Ahora podré devolverlo y saldar al menos esa cuenta pendiente.
Ya puedo ser libre por esa parte, no tengo obligaciones aquí y puedo buscar trabajo en otros lugares. Ya no tengo que estar pensando cada día en como voy a pagar la hipoteca. Si alguna vez marcho de forma precipitada tampoco dejaré esa carga a nadie. Tampoco tendré que vivir en el piso en el que durante unos años imagine que viviría con mi ex, ni al que cargué con parte de la culpa de nuestra ruptura.
Es un ancla que ya he levado, faltan muchas otras todavía, probablemente más psíquicas.

las decidiones que tomamos sin duda en un futuro nos dara cuenta
ResponderEliminar!!Hola,B2!!
ResponderEliminarLas anclas están para elevarlas de vez en cuando.Es bueno para ti entonces a elevarlas,sin miedo.
Muchísimos besitos,B2.
la independencia es algo muy importante en la vida, que bueno que hayas saldado esas cuentas.... saludos
ResponderEliminarMe gusto mucho, la veerdad es que nuestras decisiones condicionan nuestra vida.
ResponderEliminarUn beso cielo, te espero.