201207082356

Mañana será el gran día; comienzo de nuevo con antidepresivos, bastante jodidos porque pueden afectarme al hígado y  me toca controlarme las encimas hepáticas con análisis cada poco tiempo. Este mes para empezar me tengo que hacer tres, y eso sin asegurar que la pastilla vaya a hacer nada de nada.

Hoy ha sido un día que ha pasado sin pena ni gloria, como muchos otros. Ayer, por el contrario, tuve visita y una larga charla de casi seis horas con un amigo; más porque él necesitaba desahogarse y soltar muchas de las cosas que le preocupaban o las que les estaba dando vueltas; para mi sorpresa no encuentra una persona adecuada con la que hablar en su ciudad, algo que me apena bastante pues pensé que sí que las tendría.

La visita fue de mi hermana y mi cuñado, tuve una buena tarde de conversación con ellos, también varias horas aunque no creo que fueran tantas. Estuvimos hablando de todas las cosas que mi madre me había contado sobre ellos (que han sido muchas o por lo menos gordas). Lo cierto es que mi madre es una gran persona cuando está de buenas pero, algunas veces y no sé si fruto de su enfermedad o de que en concreto, se convierte en todo lo contrario y es capaz de soltar cualquier mentira e incluso creérsela en ese momento, por lo que resulta tremendamente difícil distinguir cuando miente o cuando dice la verdad.

Aquí acaba el resumen del fin de semana, uno más entre muchos. De mi espalda y mi estado de ánimo no hablo pues siguen como cualquier otro día, normales dentro de lo que son para mí esos parámetros, aunque probablemente otras personas no los clasificarían precisamente así.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Resurrección

Una Tarde

El sexo idiota