Ni tan siquiera dormir

Debiera haberme puesto antes aquí para poder describir esta nueva crisis que claramente se venía venir. Engañé a aquellos que pude diciéndoles algo que en realidad si es verdad: necesito un tiempo de desconexión.
Pensé que así conseguiría evitar esas molestas llamadas de última hora que todo lo estropean.
Vacié, para no perder tiempo luego, todas las pastillas que tenía a mano y las coloqué junto a la mesilla de tarde. En el usb conectado a la radio una compilación de canciones de esas que tantas veces me han ayudado a escribir (Angelzoom, Evanescence, Nemesea y otros grupos por el estilo; también algunos clásicos españoles como Hija de la Luna o alguna otra de Sober).
El único cambio que consideraba intesperado, en una tarde en la que no esperaba visita alguna, fue en principio muy básico. Las arcadas producidas por beber tantas pastillas con agua, lo que fácilmente solucione con una botella de néctar de mango. La operación apenas llevaría unos 20 o 25 minutos. Y me tumbé, cuaderno en mano, a escribir aquello que saliera de mi interior, con mucha más claridad durante las primeras líneas y en un casi incomprensible galimatías al  final. Durante este proceso mi móvil marco en algún momento el número de Marc, quizá yo mismo lo llamase pensando en que lo tenía demasiado abandonado y que llevaba bastante tiempo sin contestar a sus llamadas perdidas. No tengo claro que paso a parti de ese instante.

La imaginación y las drogas fusionaron mis mundos, sentí que Patri era el edredón, diciéndome que no me durmiera, Marc se encontraba a los pies de mi cama y yo no había abierto ninguna puerta. Volví a pedir un bolígrafo, pues el primero había desaparecido y no me veía capaz de encontrarlo. Seguí escribiendo lo que sentía, todo lo que quería escribir. Aunque no lo recuerde sé perfectamente en quién estaba pensando en ese momento pues no pude más que escribir su nombre varias veces seguido de incomprensibles símbolos. Y al final, una risa que intento explicar como el culmen a mi momento, por fin lo abandonaba todo.

Pero no hay un buen sueño, sin cambios bruscos sin sentido. La habitación estaba ya repleta de gente, veía a mis padres en el pasillo, ambos firmes, mientras una chica del 112 hacía sus labores y yo solo quería gritar: ¡Basta!¡Dejádme marchar tranquilo! Mis padres, entes visibles inmateriales, no pronunciaron palabra alguna; si lo hicieron yo llegué a recibirlas. Era para mí dos simples imágenes no físicas que traspasamos camino de la ambulancia. La terraza del New Orleans se mostraba repleta ya en estas fechas, y la gente es mucho menos discreta al ver a un joven con los brazos repletos de cortes que con el paso de una persona de la tercera edad siendo simplemente empujada.

Todo era una ilusión para mí. Creo que fueron horas de las que apenas pude enterarme. Sólo podía escuchar esos distintos no te duermas.

Como siempre viene la sorpresa cuando una médico, pocos años mayor que tú,decide que hará todo lo que esté en su mano para salvarte. Romper esa ilusión y dar negativa rotunda a cualquier tipo de tratamiento o control es lago que no deben de estar muy acostumbrados a ver. Razono mi respuesta con la poca lógica que me quedaba. ¿Si hace unas horas quería morir?¿Qué ha cambiado ahora para que desee no hacerlo? Un rato de discusión y hasta que se fue a atender a alguien que si lo quisiera o lo necesitase. Ya, llegados a ese punto y con la incapacidad de haber perdido la consciencia, suponía que sería otro fracaso más que anotar a esa larga lista que llevo. Así fue.

El destino es así, da igual que tomes cientos de pastillas en un variado para dormir; tú no eres dueño de tu vida y sólo morirás cuando te dejen. Ni ese poder me queda.

¿Qué me ha quedado? Las ganas siguen en su lugar. Siento el daño que produzco en los demás, pero es algo que también hago respirando, así que ¿Qué más da?

Quizá en otro momento. Ahora intentaré avanzar con los médicos, una vez más, sin esperanza real que yo tenga pero por dársela a los demás ¿Luego? Ya se verá, el futuro es caprichoso e impredecible.

Y en cuanto a la conversación de hoy, queda pendiente mi análisis de una charla extensa con mi hermano.

Por cierto, que no se me olvide mi supecrónica resumida mientras me iba quedando frito ¿Qué palabra repito más veces tras caer ya medio dormido y comenzar a escribir con el boli negro?


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