Miedo a la oscuridad

Cuando era un niño temía apagar las luces de mi habitación pues en las sombras siempre veía siluetas moviéndose; cuando, durante la noche, iba de una parte a otra de la casa, encendía toda luz que estuviera a mi alcance y que pudiera alumbrar el recorrido que fuera hacer.
Admito que mi mente ha guardado muchas de esas sombras en mi recuerdo y que aun sabiendo de la imposibilidad de la veracidad de esos recuerdos, puedo recordar algunas moviéndose y observándome, mirándome desde el pie de la cama durante la noche, sin hacer más. 

Hoy sigo temiendo a la noche. Puedo permanecer despierto en ella, con o sin luces, y no son esas sombras, producto de mi imaginación, las que temo. Pero sí temo a lo que las originaba, a mí mente. En ese momento en el que debo relajar mi cuerpo para intentar dormir, esos pensamientos que intento mantener alejados de mí hacen sus incursiones. Sin soy capaz de defenderme de ellos, todavía me quedará la incursión al mundo de lo irreal mientras duermo, a ese mundo en el que la peor pesadilla puede salvarme una noche y el mejor de los sueños arruinarme un día.

Hoy he sufrido el segundo caso. He soñado que me encontraba en otra ciudad, no en la real, en la que la representa en el mundo de lo sueños y que tantas noches he visitado. El tiempo había pasado y muchas cosas habían cambiado, pero no la que más me importaba. Estaba invitado a la casa de esa persona que hace tanto me expulsó de su vida, el tiempo no la había tratado bien y aunque físicamente la encontraba casi igual que siempre, había perdido el pie izquierdo de alguna forma. Creo que realmente había ido allí para demostrarle mi apoyo pese al paso del tiempo, mi forma de decirle que seguía estando aquí si alguna vez me necesitaba. No podía faltar algún villano en esta historia, pero tampoco quiero relatarla completa. Sólo quería explicar, aunque me haya enrollado demasiado, que temo dormir por esto. O sueño y voy a lugares en lo que todo es caos y destrucción, o sueño algo relativamente bueno. 

Sentir que por fin podía disfrutar de su compañía, simplemente eso, que podía recibir una sonrisa suya y algún comentario amable, nada más allá de la simple amistad, pues en el sueño continuaba con actual pareja. Eso me ha hecho sentir bien. Abrir los ojos y ver que es todo una mentira creada en la noche, hace muy duro el tener que levantarse de la cama, por mucho que pueda alegrarme de que esté sana y no hay sufrido daño alguno. Pero cada vez que sueñas con algo que quedó atado al pasado y no volverá a tu futuro, con sueños imposibles,  el día se presenta como una gran cuesta arriba y mi único objetivo será el de olvidar todo antes de volverme a meter en la cama, para poder hacerlo.

Por esto temo a la oscuridad, a la noche y, sobre todo, temo soñar, dormido o despierto. 

Comentarios

  1. Así son las vivencias en los sueño o trágicas o placenteras. El cerebro actúa en los sueños según los miedos o deseos, entrelazados a las vivencias.

    Un beso!

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  2. La vivencia yo la definiría como bastante placentera, algo que realmente deseaba (el reencuentro, no que la pobre chica se quede coja, claro). Pero es duro despertarte y ver, nada más amanecer, que tus sueños no son más que un espejismo que se quiebra como el cristal.
    Gracias a ti por pasarte :)

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  3. Uyyy los sueños... si yo te contara...
    A veces da un gustito despertar!!! :)

    Saludins

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    Respuestas
    1. Sí, lo sueños suelen ser muy extraños. En éste en concreto admito que me fastidio bastante despertarme, pues en él estaba cumplida una de las cosas que más desearía.
      Pero como dicen nuestros vecinos del norte: "C'est la vie"
      Un saludo para ti tb!

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