Visita sorpresa

Ayer por la noche tenía ganas de desahogarme un ratillo escribiendo algo por aquí, antes de meterme en la cama. Para mí es como una forma de dejar parte de mis malas vibraciones en otro lugar antes de intentar conciliar el sueño.

Recibí la visita inesperada de un amigo y no pude hacerlo, por lo que además de tener que aguantar unas charlas un tanto estúpidas tildadas de filosóficas, sin lógica ninguna para mí, me fui bastante despierto y con cosas a en la cabeza a dormir. Supongo que el efecto de las pastillas fue lo que me permitió pasar de la situación hasta cierto punto y permitirle entrar en casa y pasar un rato conmigo. Es un colega me dije, no un amigo, y mientras esto lo tenga claro lo demás no me importa.

Al menos es honesto al decirme que se había pasado a visitarme porque había sido incapaz de dar con nadie más, que había hecho un ruta por la casa de toda la gente y nadie podía atenderlo o simplemente no había encontrado a nadie. Me encanta su sinceridad al decirme que siempre soy la última opción. Todavía se extrañará de que no lo considere amigo.

Una cosa que odio es que la gente se haga porros en mi casa sin ni tan siquiera preguntar, me importa un bledo que fumen (al igual que con el tabaco los mando a la terraza y punto), coño, pero que tengo el salón recién fregado y me has dejado todo el suelo lleno de fusca del tabaco...

Charla sobre la felicidad, sobre lo que me pasa en realidad (me encanta que esto me lo diga una persona con la que habré pasado menos de 24 horas en la última década y con la que no mantengo contacto). Cuando entró de fumarse el porro me encontró comprobando las visitas que había tenido el blog y revisando si había alguna entrada nueva interesante en alguno de los  que sigo, así que surgió la conversación de que qué estaba haciendo, y luego, sobre que iba el blog.

- Es una especie de diario personal.
- Yo no lo tengo.
- Las personas que me conocen no lo tienen, es un diario, como tal es secreto. La diferencia es que aquí el diario puede darme sus opiniones de lo que yo cuento. - En forma de los comentarios de aquellos que quieren opinar, claro.

Luego comenzó esa charla sobre que es lo que yo tenía que hacer para ser feliz. Según él la solución era abandonar el piso que estoy pagando, quedarme con un pufo de miles de euros e irme a vivir la vida en plan hippie por el mundo. Admito que intenté alistarme para irme a algún otro país hace ya unos años, para romper con todo, pero eso era antes de tener deudas y compromisos aquí. Yo sé que un trabajo no me dará la felicidad; sí me quitará tiempo para pensar y tendré algo en lo que refugiarme, como he hecho en los últimos años.

Supongo que ya todo me la sudaba un poco tras un rato de charla, así que le fui honesto. A veces la mejor forma de cortar a las personas es soltar una verdad que no puedan asumir, que les supere, y eso es lo que hice.

Sin titubear le dije claramente que una cosa es que yo pudiera mantener la compostura mientras estaba delante de ellos, que pudiera sonreír y fingir e incluso, alguna vez, evadirme durante un rato, de lo que soy yo en realidad, de lo que llevo dentro. La verdad es otra muy distinta. Estoy muerto, mi cuerpo funciona y mi mente sufre, pero me siento consumido en mi interior. Cada vez que me tomo las pastillas para relajarme no puedo sino quedarme mirando la caja y pensar con pena que no serviría de nada tomármelas todas, no son suficientes. Cuando miro a través de la ventana no observo a la gente que camina por la calle, suelo pensar que desde esa altura es muy probable que sólo acabe con lesiones. Eso soy. Desde hace demasiado, aunque sonría, aunque una parte de mi luche por aguantar, la otra no ha apartado la mirada de la vía rápida de escape que representa la muerte. No tengo miedo a morir, ninguno. Tengo miedo a vivir, a no conseguir atravesar la puerta que me libere y quedarme atrapado aquí y en peores condiciones. Es eso, junto con el daño que causaría a mis padres, lo que me frena.

Y esta es mi verdad.

Comentarios

  1. Cojonudo!! Vamos a mi me dice que soy la ultima opción y le digo venga va, mi primera opción es que te vallas, ale...
    Y encima sin pedir permiso ahí haciendose un porro joer, viva la educación.

    Y bueno lo útimo que dices es un poco fuerte, la verdad es que no te conozco lo suficiente como para dar mi opinión, pero creo que de todo se sale tarde o temprano y por muy cansado que se esté hay que luchar y luchar.
    Yo tengo una hipoteca erstoy en paro sin cobrar la ayuda mi chica tambien esta en paro y tengo una niña, así que fíjate como estoy, pero no me hundo no me permito ni un segundo de debilidad.

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  2. Tienes algo por lo que luchar: una compañera y una hija. Yo me siento vacío desde hace demasiado y vago sin encontrar una dirección, sin motivos para estar aquí.
    Ya me rendí, cuando tuve algo por lo que luchar, lo hice. Pero ya no tengo un motivo como tal.
    Supongo que no es fácil de entender. Te deseo mucha suerte y que pronto encuentres algo, y si flaqueas, míralas y sabres porque no puedes permitirte el lujo de rendirte.

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  3. Desde luego que algunas visitas sorpresas son "pa echarles de comer aparte", vaya.

    Y bueno, en cuanto a la contestación que le diste a tu "amigo" yo pienso que eso siempre debería ser lo último en lo que se pensase. Quizás ahora lo ves todo negro, pero igual mañana amanece más claro el día. Hay que seguir adelante siempre, no?
    :)

    Un beso!

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  4. Demasiados años de tormentas con un par de momentos de calma justo antes de que comenzasen los huracanes. Perdí aquello que me motivaba para luchar y ahora es la inercia lo que me mueve. He vivido, reído, amado y sufrido. Sólo siento que mi tiempo pasó.

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