Carta a Garblita:
Lo di todo, hice todo el sacrificio que pude para estar contigo. Modifiqué mis vacaciones para pasar unos días contigo y me echaste de tu casa sin avisarme si quiera con tiempo. En ese momento lo supe, me lo negué una y otra vez, pero sabía perfectamente que yo había sido el empate. Te habías acostado con otra persona y estabais empatados. Debería poder odiarte al ser consciente de que lo único que realmente hiciste fue utilizarme, que la realidad es que jamás te importé y sabes muy bien que quisiste que creyera que era así.
Sé que Juanma te quiere demasiado como para admitirlo, quizá te quiera demasiado para poderlo ver claramente, pero en las conversaciones que hemos tenido sobre ti, en esas en las que él siempre ha intentado protegerte, los pequeños detalles son los que forman la verdad. ¿Eres a caso una persona sin personalidad capaz de someterse a los deseos de aquel tirano al que temías cuando hablabas conmigo? No es eso lo que yo vi en ti.
Eras una chica fuerte, dolida pero fuerte. Independiente y capaz de plantarle cara a todo aquello que consideras injusto. Salvo a ti. Si no te atreviste a hablar conmigo, después de como me había comportado contigo y todo lo que había hecho para que pudieras sentirte bien, era por no enfrentarte a ti misma, por no tenerte que admitir que en el fondo habías hecho daño a una persona por tu propio beneficio. Siempre dije que fueras egoísta en el amor para ser feliz, creo que no se puede estar con alguien por pena o presiones, no es justo para esa persona, pero sí he de decir que el egoísmo no debe superar jamás al honor. No podemos utilizar a los demás, destrozar vidas para conseguir nuestros objetivos, por mucho que los deseemos.
Y ahora me dicen que estás con una persona, a la que tenías miedo, que coarta tu libertad y a la que en muchos aspectos estás sometida. ¿Es eso cierto?¿Tanto me equivoqué al mirar en ti? Estás con la persona con la que quieres estar, haces lo que quieres hacer y sí hay algo que ennoblece a una persona en esta vida, es asumir sus errores y pecados y no escudarse jamás en las circunstancias para aliviar su culpa y saber pedir perdón.
Y tras decir todo esto, te sorprenderá que pueda seguir sintiendo esa atracción hacia ti. Es sencillo, lo que he escrito hasta ahora es lo que el análisis lógico me dicta. Lo que le diría a cualquier persona que me hubiera contado la historia sin verme involucrado en ella, a veces uno necesita esa perspectiva para ver la verdad.
Sabes muy bien que me enamoré cuando te vi e la puerta de mi casa. Sigo sin comprender que pasó en ese momento pero sé que atrajiste a mi alma como el norte a la aguja de la brújula. Y aun deseando odiarte y buscando motivos para hacerlo cada día, una parte de mí quiere creer que no eres más que una pequeña hada perdida en un mundo muy distinto del tuyo, presa de las circunstancias, incapaz de enfrentarte a las presiones y que son estás, y no tu voluntad, las que te alejaron de mí. Deseo creer que no fui un ingenuo, que tus llamadas de socorro de madrugada eran reales, que simplemente tuviste miedo de las consecuencias de coger el brazo que tendía hacia ti. Hubiera destruido montañas y construido reinos contigo a mi lado, al menos habría tenido la fuerza de intentarlo y hubieras sido el motivo por el cual levantarme cada vez que hubiese caído.
Sé que estás son las fantasías desesperadas de mi parte sensible.
Y por mucho que pueda sentir, por mucho que me niegue lo que siento, sí sé sabiendo que gracias a ti he aprendido demasiadas cosas de la vida, desearía que al abrir esa puerta sólo hubieran estado Juanma y Dani.
Y tú, sin llegar a leer esto (y probablemente aunque lo hicieras), seguirás con tu felicidad, con tu vida alegre.
A mí me arrebataste toda gana de vivir hace demasiado. Sí alguna vez logro atravesar esa puerta por mis propios medios, quizá sirva para abrir unos ojos: los de ese amigo que tenemos en común, para que se de cuenta de que en la tela de araña de que es la vida tú no eres la mariposa que desea escapar.
Comentarios
Publicar un comentario