Unmasked

Llevo unos cuantos días sin escribir, no por falta de ganas, más bien por el temor a ser interrumpido en ese proceso que ejecuto sin la protección de mi máscara. Lo que si he podido hacer con ella es pensar, imaginar que me desahogaba plasmando aquí algunos de los tantos pensamientos que han estado rondando por mi cabeza.

Supongo que en ese sentido, el hecho de tener visita me ha venido bien para obligarme a esconderme de mí mismo, a mantener la sonrisa en mi cara mucho más tiempo del que estoy acostumbrado. Desgraciadamente, algunas veces, la máscara puede llegar a pesar tanto como la oscuridad que oculta.  Y ahora, encontrándome de nuevo en la seguridad que la soledad me ofrece, retiro esa protección y permito a mi mente enfocar a mi interior. 

Hoy vuelvo a sentirme mal, he vuelto a caer y a recurrir a grandes cantidades y de alcohol para huir de mi verdadero yo y para sentir que he fallado nuevamente en mis propósitos. Y no sólo a mí. Me he dejado llevar durante unos instantes por antiguas tentaciones y he fallado a aquellos que depositan algo de confianza en mí, a los que me han apoyado. Sé que he mis actos no sólo me han provocado mi infelicidad, también el dolor de alguien que sí sabe que los he cometido. 

Es en estos momentos en los que, además de pensar que lo mejor para mí y para los demás es continuar solo, creo que también lo merezco. No veo en mí sino alguien capaz de arrancar la ilusión de cualquier persona con la inocencia suficiente como para creer que podría compartir su vida conmigo y encontrar, de alguna forma, la felicidad.  

Comentarios

Entradas populares de este blog

Resurrección

Una Tarde

El sexo idiota