Un día de furia

Hoy es uno de esos días en los que me alegro de no tener una metralleta.

He abierto la puerta de casa cuando salía a hacer unos recados y me he encontrado con todo lleno de serrín. Los vecinos  de al lado están cambiando las puertas de su casa y por no ensuciarla han decidido que el pasillo comunitario sería mejor zona para hacerles trabajar. Si fuera un hecho puntual no me habría sentado tan mal, pero estoy harto de encontrarme su basura cerca de mi puerta (bastante más cerca de mi puerta que de la suya),  pues parece ser que les molesta ahí; eso sí, si que moleste a otro vecino no importa.  Además demasiadas veces la sacan aunque sea festivo y la dejan ahí más de veinticuatro horas; otras lo hacen por la mañana y está en el pasillo hasta que a eso de las ocho de la tarde pasan a recogerla. Entiendo que a veces se deba ser flexible con la normativa que dice que la basura no se puede sacar hasta media hora antes de la hora de recogida, pero una cosa es eso y otra ignorarla completamente. Así mismo, jamás sacan la basura en cubo, puesto que si gotea y mancha el suelo no serán ellos lo que lo limpien. Hasta las narices de los señores estoy.

También me he encontrado con las "señoras que te piden pasar para hacer una pregunta y se tiran veinte minutos hablando con el de la ventanilla". A la primera la ha dejado pasar otra persona, la segunda se me ha quedado mirando con cara de odio por no cederle el puesto. ¡Joder!¡Qué yo también voy a preguntar!  Por fortuna lo más parecido que tengo a un arma de fuego es la escopeta que gané jugando al bingo con mis amigos en mi cumpleaños...

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