de nuevo...
Las cosas suelen mejorar para poder empeorar de nuevo. Cuando me pasa algo bueno sólo puedo esperar para ver que será lo que estropee esa situación.
El pasado verano, en una de mis escapadas, conocí a una chica con la que he seguido escribiéndome asiduamente. Aunque aún me falte mucho por conocer de ella, mi impresión actual es que es una de esas personas a las que cuanto más conoces, más quieres. Una buena persona, centrada y lo que se podría definir como decente; vamos, nada que ver conmigo, que tengo bastante más parecido con una de las bolas de un maquina de pinball.
Hace poco vino a verme, en mi cumpleaños, para intentar animarme tras esa última crisis. Salimos a dar una vuelta y acabamos la noche hablando, tras salir a dar una vuelta con el grupo de amigos, por fin solos. En un momento determinado nos fundimos en un abrazo fuerte y largo.
Esa emoción de los primeros momentos en los que conoces a alguien de una forma más íntima se está viendo nublada por el miedo. No paro de pensar que será lo que lo eche todo a perder: la distancia, el trabajo, algo que pueda decir o hacer... o quizá algo que ya hiciera en el pasado, pues hoy por fin me ha preguntado por ese historial de excesos que he tenido... y cuando quieres construir algo no puedes hacerlo sobre una base de mentiras (ni tan si quiera por omisión).
Ahora siento que espero la sentencia como un reo tras su juicio; y no puedo hacer nada sino esperar.
Comentarios
Publicar un comentario