Mierda de finde

No puedo decir que saque muchas cosas en claro de este fin de semana. Por una parte, me llevo la alegría de estar alejándome de una forma positiva de una persona que hacía no demasiado que se había metido en mi vida. Ahora hemos de seguir limpinado el castillo, seguir construyendo ese palacio de soledad en el que sólo mis pensamientos y yo tengamos cabida. No quiero a nadie más ni dentro, ni cerca.

Veo lo que ocurre cuando intento compartir mi espacio con alguien, no sé si llego a elucubraciones ciertas o al desvarío completo; ya no me importa, sé que es lo que quiero. Nada, vacío, soledad. Poco a poco apartar a todos de mi lado fue una vez mi objetivo y quiero recuperarlo; dejar de hacer daño a los demás, dejar de sufrir a través de ellos, acercarme lo máximo posible a lo no existencia. 

Ayudarles, como amigo, a encontrar su caminos y animarles a continuar sin mirar atrás, habiendo hecho por ellos lo que mi cuerpo y mi mente me ha permitido; sin querer sacrificarme más, sin tener nadie haciendo algo similar por mí. 

Vivir solo y morir solo; quizá no sean nobles objetivos en la vida, pero mis fuerzas se han ido marchando con os días y mis ganas se han secado ya hace demasiado tiempo, convertidas en mero polvo , cubriendo aquellos recuerdos que una vez crearon. Sin ilusión, sin esperanza. ¡No! Con un única esperanza, que pronto llegue ya ese momento en el que pueda echarme a descansar y no despertar; que nadie se de cuenta jamás de que mi ausencia, desaparecer ...

Y ahora me toca apartarme, de dierentes formas, de esos tres o cuatros que fuera de mi familia aún me rondan alguna vez, mostrarles que lo mejor para ellos. Ha llegado el momento de que hagan sus vidas, de que se den cuenta de que yo sólo fui una mera ilusión. 

En realidad, la persona que más pena me da, es esa niña de la que estuve años huyendo, intentando no aparecer en sus recuerdos de ninguna manera y en cuya vida mis fracasos me metieron. Ojalá no me recordara nunca.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota