Hace más de un año que se despertaron en mí sentimientos más allá de la amargura que me acompañaba durante todos mis días. Por un breve periodo de tiempo me olvidé de mi oscuridad interior, del yo corrompido por la melancolía y los recuerdos, vi una oportunidad para escapar de las sombras en las que me estaba marchitando.
Supongo que quise creer. Me abalancé sobre lo que yo creía era mi salida, sin darme cuenta de que lo único que estaba haciendo era arrojarme con sed sobre la arena del desierto. Volver a sentir, sí ¿Pero qué? Aunque pensé que sería un nuevo comienzo no ha sido más que despertar bajo el agua para poder darme cuenta de que me estoy ahogando.
Y aunque a veces me engañe o mi egoísmo quiera hacerme creer que puedo recorrer este camino acompañado, es cierto que ya he visto lo que puedo hacer a otras personas. Como mi oscuridad se extendía a aquella persona que prometió compartir sus días conmigo; he visto como ha empeorado la vida de muchos que me han tendido su mano y me pregunto si aquellos que faltan no habrán huido presintiendo el efecto que causa esta alma pútrida.
En febrero entre en la vida de una persona; veo su evolución y presiento que he vuelto a arrastrar a alguien hacia la oscuridad.
No quiero ver a aquellos a quienes quiero sufrir, no quiero recorrer un camino de angustias y tristezas solo; pero ante las dos opciones prefiero mi dolor a volver a ver que alguien es engullido por un abismo del cual yo soy responsable.
Supongo que quise creer. Me abalancé sobre lo que yo creía era mi salida, sin darme cuenta de que lo único que estaba haciendo era arrojarme con sed sobre la arena del desierto. Volver a sentir, sí ¿Pero qué? Aunque pensé que sería un nuevo comienzo no ha sido más que despertar bajo el agua para poder darme cuenta de que me estoy ahogando.
Y aunque a veces me engañe o mi egoísmo quiera hacerme creer que puedo recorrer este camino acompañado, es cierto que ya he visto lo que puedo hacer a otras personas. Como mi oscuridad se extendía a aquella persona que prometió compartir sus días conmigo; he visto como ha empeorado la vida de muchos que me han tendido su mano y me pregunto si aquellos que faltan no habrán huido presintiendo el efecto que causa esta alma pútrida.
En febrero entre en la vida de una persona; veo su evolución y presiento que he vuelto a arrastrar a alguien hacia la oscuridad.
No quiero ver a aquellos a quienes quiero sufrir, no quiero recorrer un camino de angustias y tristezas solo; pero ante las dos opciones prefiero mi dolor a volver a ver que alguien es engullido por un abismo del cual yo soy responsable.
Comentarios
Publicar un comentario