Ha finalizado ya la aventura del fin de semana. Mi cuerpo agotado ansía descanso y me mente, que agradece la mayoría de los momentos que he vivido durante estos días, necesita un poco de esa soledad en la que suele vivir.
Muchas risas, no pensar en el futuro y recordar los buenos momentos del pasado, intentando no pensar en los malos. No faltaron, por desgracia, esas incómodas conversaciones que surgen entre amigos y que acaban haciéndote sentir fatal.
Pese a que no sean capaces de comprender como me siento normalmente, he estado rodeado de gente que me aprecia y se preocupa por mí. Hoy toca ya volver a mi reclusión, al vivir apartado del mundo y a quitarme el disfraz que he llevado estos días, con menor éxito del que me habría gustado.
Comentarios
Publicar un comentario