Esperanza

Mientras haya vida, tenemos esperanza. Somos así, la lógica nos hace ver que las cosas son muy claras y, pese a ello, acabamos creyendo que existen opciones de que lo imposible ocurra. Puede que esa esperanza sea muy débil, que exista sólo en momentos concretos, y aunque avance en mi vida como un zombi y sin parar de morir y resucitar en mi interior, algunas veces la siento.

Esos breves momentos en los que ves que todavía existe una posibilidad para todo. En los que piensas que algún día esta vida se enderezará y podrás tener una charla amistosa con esa persona que hace tanto desapareció de tu vida y comentar todo lo que está  ocurriendo como si fueran tristes anécdotas del pasado. Olvidando lo que se sufrió mientras duraban.

Ese es un buen motivo para no hablar contigo; corrijo, para no intentarlo. Mientras no lo intente, sigue siendo posible. Mas la lógica no puede ser anulada completamente y sé, por desgracia, que al intentarlo recibiría la callada por respuesta; que volvería a darme cuenta de que es lo que puedes sentir por mí ahora. Nada de amistad, sólo miedo o desprecio, o una indiferencia mayor que la que se puede sentir por cualquier otro extraño.

Quizá así agonice, intentándolo volvería a morir y luego resucitaría para poder seguir agonizando; resurreciones no completas que se llevan algo de mi ser cada vez y lo sustituyen por algo peor. Por miedo, dolor, tristeza... Esa melancolía crónica.

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