Autocontrol

Intento controlar mis impulsos y parece que durante lo que va de año lo he estado consiguiendo; una de las causas principales de ello ha sido el hecho de esquivar las salidas nocturnas, evitando así ese estado mental alterado en el que es tan fácil sentir que existen opciones de cambiar el pasado y solucionarlo todo, o en el olvidamos lo malo y recordamos exclusivamente lo bueno y la morriña acaba provocando que intentemos establecer contacto por esos métodos tan comunes con los cuales la he cagado siempre hasta ahora: el mensaje de texto por móvil o el correo electrónico.

He tenido momentos en los que la tentación ha sido muy grande. Por fortuna me he parado a pensar en lo que iba a hacer, que pese a lo bueno que pudieran llevar mis intenciones la reacción provocada en las personas que iban a recibirla iba a ser negativa. 

A veces son cosas importantes y desearías poder mostrar tu apoyo, pero en el fondo sé que no serviría de nada. Hace unos meses me enteré de que falleció el tío de una de esas personas que me echó de su vida y me hubiera encantado poder decir que sabe que si alguna vez necesita algo aquí me tiene; podría incluso haber mostrado mi apoyo de una forma muy poco lesiva, sin un contacto directo a través de amigos comunes; pero no, esta vez no, quiero obligarme a hacer lo mejor para las personas a las que quiero y si eso implica apartarme completamente de sus vidas, lo haré. Ya tiene gente que la apoye y si llego a conocerme lo suficiente, debería saber que la amistad para mí es algo muy difícil de quebrar, si alguna vez me necesita allí estaré; mientras no seré ni tan si quiera un observador, simplemente intentaré seguir de frente obligándome a no preocuparme por ella. 

Otras veces todo es mucho más sencillo; es un simple cumpleaños y desearías poder felicitar, o como me ha ocurrido hoy, he visto un lugar en el que se puede ver una serie que estuve buscando para otra persona durante tres años. Sí, sientes el deseo repentino de buscar la forma de mandar un correo anónimo con la dirección del lugar pero, ¿acaso no sospecharía?¿no acabaría cogiendo asco a esos dibujos que tanto le gustaban en su infancia y habría estropeado otra cosa más en su vida? Por fortuna, en este otro caso es mucho más sencillo apartarse y seguir sin incordiar. 

Simplemente vengo a este rincón en el que soy un anónimo y descargo en un escrito absurdo esas ganas; y tras ello puedo continuar tranquilamente con mi vida.

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