Asfixia
Ahogándome en un pozo de fango. Heces, orina y otros restos nauseabundos cubren mi cuerpo y se introducen en mi interior en cada desesperada bocanada. El ansiado aire queda demasiado arriba ya para llegar a mi boca; mucho menos para poder inflar mis encharcados pulmones.
Tengo la sensación de que pronto todo acabará, aunque aun sigo agitando mis extremidades con la fuerza que da la desesperación mientras intento salir a flote. Una parte de mí, cada vez mayor, desea el momento en el que todo falle, la conciencia se desvanezca y esa maldita sensación de asfixia desaparezca de mi pecho. Y lucho, hasta el agotamiento. Me dejo vencer por lo inevitable y me hundo aún más en esa fosa de inmundicia.
Nada ocurre. He dejado de luchar y pese a tener la creciente tentación de que cada instante va a ser el último, todo sigue igual.
Mis pulmones no acaban de fallar; o más bien mi conciencia se niega a ceder. Mi cuerpo resiste.
He perdido la noción del tiempo. Posiblemente también la de la realidad, aunque esto ocurrio hace ya demasiado tiempo. Incapaz de ver mi sufrimiento acabar e incapaz, a la vez, de poner algún otro remedio. La agonía de morir, constante, eterna, pero falta del ya ansiado fin.
Tengo la sensación de que pronto todo acabará, aunque aun sigo agitando mis extremidades con la fuerza que da la desesperación mientras intento salir a flote. Una parte de mí, cada vez mayor, desea el momento en el que todo falle, la conciencia se desvanezca y esa maldita sensación de asfixia desaparezca de mi pecho. Y lucho, hasta el agotamiento. Me dejo vencer por lo inevitable y me hundo aún más en esa fosa de inmundicia.
Nada ocurre. He dejado de luchar y pese a tener la creciente tentación de que cada instante va a ser el último, todo sigue igual.
Mis pulmones no acaban de fallar; o más bien mi conciencia se niega a ceder. Mi cuerpo resiste.
He perdido la noción del tiempo. Posiblemente también la de la realidad, aunque esto ocurrio hace ya demasiado tiempo. Incapaz de ver mi sufrimiento acabar e incapaz, a la vez, de poner algún otro remedio. La agonía de morir, constante, eterna, pero falta del ya ansiado fin.
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