Supersticiones

Son cientos los ritos que podemos hacer para comenzar con buen pie la entrada de año. Yo me voy a decantar por uno de invención propia aunque su base sean las famosas doce uvas.


Puede que a algunas personas en concretos les suene este botecito de la entrada de año que celebramos el 8 de agosto. Sí, ese va a ser mi rito particular, comerme las doce uvas de un bote igual al que me concedio cierto deseo una vez, aunque esta vez el deseo que vaya a pedir sea algo diferente.

Aprovecho para desear desde aquí un feliz año a aquellos a los que no podré felicitarselo por diferentes motivos; que todo os vaya mejor que hasta ahora. Abrazos

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Horas después solamente puedo decir que sigo cagándola pero bien del todo. Puede que mis deseos sólo se cumplan en Valoria.

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