Pimera dosis

Hace tiempo comenté que iba a volver a darle a los medicamentos para ver si comezaba a salir de la cloaca en la que me siento atrapado. 
Aunque tuve la cita con el médico el martes, hasta ayer no las probé por miedo a algunos de los efectos que suelen causar al comienzo del consumo, mientras el cuerpo se habitua; es algo que prefiero conocer en mi casa.
Puedo decir que lorazepam aunque me dejó amodorrado, no evitó que me tirase ima hora dándole a vueltas a mil cosas en mi cabeza, eso sí, me he despertado bastante amodorrado todavía y no recuerdo bien lo que he soñado. Esa es la diferencia que a grandes rasgos he notado hoy.
La paroxetina por ahora me ha dejao un leve dolor de cabeza y ha incrementado mi amodorramiento, aunque teniendo en cuenta como me han afectado otras veces ciertos medicamentos de estos de la depre, es bastante positivo que haya sido sólamente eso.

Por lo demás, la vida va como siempre. Con poco tiempo para escribir debido al curro y a que, últimamente, cuando me da el bajón prefiero meterme en la cama en lugar de escribir más y más sobre lo mismo.

Ya iré relatando sobre como voy asimilando las drogas con el tiempo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Resurrección

Una Tarde

El sexo idiota