Posfiesta
Sin nada que hacer. El ajetreo de la semana culminó ayer con la celebración de la boda y hoy he tenido que reencontrarme conmigo mismo. He conseguido engañar a casi todos e incluso he estado a punto de engañarme a mí. Intenté involucrarme en la fiesta y ser uno más, sin conseguirlo realmente.
Un día demasiado emotivo para salir indemne. Promesas de amor eterno. Comentarios inocentes que acaban provocando un daño inesperado. Convencerme de que soy inalterable como una montaña... pero con el tiempo hasta las caricias del aire dejan su huella en ésta y, poco a poco, voy sintiendo el rastro de la erosión dentro de mí. Necesito protegerme.
Los muros que me protegen del exterior están comenzando a reconstruirse. He comenzado la reconstrucción de mi ser y las defensas son lo primero en alzarse; cuando estén listas, podré quedarme dentro y levantar de nuevo todo lo que fue derribado. Crearé de nuevo ese lugar seguro al que nadie tiene permitido el paso e intentaré no salir más de él, creo que será mejor vivir una fantasía que sufrir la realidad.
Ahora sólo quiero quedarme acurrucado en mi interior. No escribir, no hablar y no pensar. Ponerme esa máscara sonriente, ya repleta de remiendos, que sigue sirviéndome de escudo contra los demás.
Voy a continuar mintiéndome; puede que la fortuna me sonría y que me permita creerme mis propias mentiras. Mañana todo volverá a estar repleto de obligaciones y el tiempo para pensar volverá a desvanecerse llevándose con él una parte de mí, esa que está repleta de melancolía y espinas clavadas.
Un día demasiado emotivo para salir indemne. Promesas de amor eterno. Comentarios inocentes que acaban provocando un daño inesperado. Convencerme de que soy inalterable como una montaña... pero con el tiempo hasta las caricias del aire dejan su huella en ésta y, poco a poco, voy sintiendo el rastro de la erosión dentro de mí. Necesito protegerme.
Los muros que me protegen del exterior están comenzando a reconstruirse. He comenzado la reconstrucción de mi ser y las defensas son lo primero en alzarse; cuando estén listas, podré quedarme dentro y levantar de nuevo todo lo que fue derribado. Crearé de nuevo ese lugar seguro al que nadie tiene permitido el paso e intentaré no salir más de él, creo que será mejor vivir una fantasía que sufrir la realidad.
Ahora sólo quiero quedarme acurrucado en mi interior. No escribir, no hablar y no pensar. Ponerme esa máscara sonriente, ya repleta de remiendos, que sigue sirviéndome de escudo contra los demás.
Voy a continuar mintiéndome; puede que la fortuna me sonría y que me permita creerme mis propias mentiras. Mañana todo volverá a estar repleto de obligaciones y el tiempo para pensar volverá a desvanecerse llevándose con él una parte de mí, esa que está repleta de melancolía y espinas clavadas.
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