26 junio 2020
Disfruto tanto de las charlas contigo que no me he visto capaz de hablar de mi lado oscuro contigo. Sabes, sí, que mi brújula apunta hacia la melancolía y es allí dónde suelo acabar, pero la verdad es que tengo que hablarte de que en los últimos años he forzado la ruptura o el alejamiento de la gran mayoría de mis antiguas amistades para no contaminarlas con mi mal.
Sé que tú no lo ves. Resplandeces y haces que mi oscuridad se oculte, y ¡por Dios que quiero permanecer a tu lado, sintiendo el calor que emanas y esa tranquilidad que me das! Eres de esas personas que me dan fuerza para luchar por lo que sea. Contigo tenía lagunas de felicidad, entre semanas de navegar de nuevo por el vacío hasta que te vuelva.
No me atrevo a decir que pueda estar enamorándome de ti si hablo en serio; sí que hay cosas que se corresponden al enamoramiento, como el hecho de sonréir como un idiota en cuanto se de ti, las ganas de verte y oírte, el hecho de que me cuerpo sienta que el tuyo es un imán sobre el que desea arrojarse para darle un fuerte abrazo... También el brillo en el ojo al pensar en ti junto con una pequeña sonrisa escondida, cuando estoy solo.
Pero cómo te explico que he cambiado tanto, que sólo has conocido una parte de mí, que mi pecho parece que va a reventar al tener que salir a la calle (no digamos para apuntarme en un gimnasio, cosa que si hago será para pasar un rato más al día contigo). Siento un gran rechazo por la sociedad, casi un extraño miedo a la hora de tener que relacionarme con ella y si me llama, sacaré las fueras de estar a su lado.
Estás empeñada en que es imposible pero, ¿crees que si no te negases, que si las circunstancias fueran otras, hubiera habido alguna posibilidad? Yo tampoco, por eso te llamo amiga a secas; dejemos el trabajo como lo que es y mantengamos la amistad entre ambos como lo que también es: una amistad fuera del ámbito laboral :)
Y no es que no te desee porque sabes que cada parte de mi piel quiere acariciar la tuya, que mis brazos se mueren por estrujarte contra el cuerpo y apretarte fuerte para sentir que eres real.
Nos falta tanto por hablar cara a cara... Porque sabes que yo también quiero saber toda tu vida (sin juzgarte), sólo porque me interesas.
Podría escribir durante horas pero me despido aquí por hoy, esperando que lleguen nuestras charlas.
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