Obligada soledad
Perdido en mis pensamientos dejo volar la imaginación, mientras intento soñar despierto sin que los sueños se tornen en pesadillas.
Son tantos los deseos que puede tener cualquier hombre: el poder absoluto, dinero, fama... Todos esos sueños que desde pequeños hemos tenido y que para algunos fueron metas. Yo deseaba escribir y poder ganarme la vida con ello. Deseé también, muchas veces, un trabajo bien remunerado que me permitiera llevar un ritmo de vida en el que poder cumplir todos mis caprichos. ¿Y quién no sueña con la lotería? Una forma de "resolver" la vida de alguien y borrar la mayoría de sus preocupaciones.
Mi mayor sueño, sin embargo, era el de poder compartir mi vida con alguien. En realidad es casi una necesidad para una parte de mí, algo que sigo deseando a sabiendas de que es un imposible. Sólo tener alguien a quien abrazar mientras ves una película en la tranquilidad de tu hogar, con quien poder dar un paseo y hacer que el mero hecho de saber que camina a tu lado, hace que caminar tenga sentido. Esa persona con la que no sea necesario hablar, esa cuya presencia vuelve cada momento especial, hasta en el peor de los días...
Pero hay ciertas cosas, esas que nos han inculcado desde nuestro nacimiento, más allá de las palabras pronunciadas. Esos gestos y actos, lo que hemos visto y aprendido de nuestros padres, aquello que en teoría no querían enseñarnos y que de todas formas nos acabaron trasmitiendo.
Y hoy, por mucho asco que pueda darme mi cuerpo, sé que debe de ser el menor impedimento para no haberlo conseguido. La culpa es de mi cabeza, de esa mente rota que también sé ocultar.
Si conociera a alguien a quien quisiera en mi vida, hoy ya no querría compartirla con ella. ¿Cómo podría condenar a alguien a perder su vida junto a mí? Soy consciente de lo que puedo aportar y no quiero compartir mi maldición con nadie. Es para mí imposible imaginarme a alguien a mi lado siendo feliz; ¿qué podría ofrecerle más que sufrimiento aderezado con alguna sonrisa fortuita?
Cada vez hago más daño a la gente que me rodea. Cada vez me he vuelvo menos parte de esta sociedad y ahora mi único deseo es el de poder ganarme la vida sin joder la de nadie... Pero mi cuerpo está roto. Y mi mente... Mi mente se hizo pedazos hace mucho tiempo y cada día que pasa se pudre un poco más.
No puedo ofrecer grandes momentos, sólo un dolor que no deseo compartir con nadie, y una soledad que me asfixia a la vez que me protege de un mundo que me aterra y al hace mucho que dejé de pertenecer. No tengo futuro, no tengo nada ofrecer y así, siendo honestos, ¿cómo podría querer destrozar la vida de nadie uniéndola a la mía?
Al final sólo quiero mi soledad, el no formar parte de nada y el esperar con ganas el momento de salir de un mundo en el que me encuentro atascado.
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