Explotó
Harto de ser el receptor de todas las quejas de los problemas de mi familia, y ante la cobardía de aquellos que debían afrontar sus propios problemas, he optado por ser yo el que desvele lo que llevan años diciéndome para ver haciendo explotar todo consigo que algo se solucione.
Mientras comenzaba a escribir esto, mi padre se ha presentado para intentar que me retracte, queriendo convencerme de que soy yo el que me he inventado las cosas. Bendito programa ese que graba las llamadas telefónicas... Pero esto sólo demuestra el pánico que le tienen a mi hermana.
Supongo que ya debería estar acostumbrado a ser el mal hijo. Durante toda la etapa que más o menos logré existir, sin querer desaparecer de este mundo, llevaba ese título. Supongo que es lo que pasa por ser sincero, en lugar de actuar como hacen los demás. Hoy ostentaré también el título de mal hermano por haber sido yo el que ha le ha dicho a la mía que mis padres no querían que siguiera viviendo en su casa. Esto puede parecer algo malo si no tenemos en cuenta que, pese a tener su propia casa a minutos de la de mis padres, han pasado casi el 70% de allí (si no más) y se han ido apropiando de la casa en gran medida (por ejemplo, ya hay tres habitaciones de invitados que han modificado y redecorado a su gusto, sin pedir permiso).
Mi hermana se va al papel de víctima, tal y como ha hecho mi padre (y como hacía su madre), y ha optado por decir que la han echado. En todo caso habría sido yo el que lo ha hecho. En realidad sólo he dicho lo que mis padres llevan años sin atreverse a decirle (pese a que luego vienen a mí a contármelo como si fuera el origen de gran parte de los problemas). No veo que hay de malo en decirle que deberían vivir en su casa, que son bienvenidos en visitas pero que no es lógico que viva allí teniendo su propia casa.
Y mucho menos cuando la mitad del tiempo, al menos delante de mí, está gritando a los dueños de la casa.
La verdad es que la decepción con mi padre ha sido mayúscula. Eso de ponerme por mentiroso para protegerse él... E incluso intentar negarlo al escuchar las grabaciones y pedirme grabaciones de cosas que hemos hablado en persona (como si tuviera una puñetera cámara en el salón).
De mi madre... Que me mienta y siga mintiendo más y más, hasta que se ve acorralada. Espero que intente cambiar algo, aunque veo que puede ser demasiado tarde a estas edades.
Y mi hermana... Pues ha actuado tal y como yo pensaba. Víctima de la mayor ofensa del mundo. La más pobrecita de todas por todo lo que ha sufrido y lo que le ha pasado, olvidándose, claro está, de quienes han estado ahí cuando ha tenido problemas.
Y mi cuñado, la vocecilla en su oído susurrando y cizañeando siempre, para mostrarse como el bueno delante de los demás cuando toca aparentar (algo recurrente en alguna que otra pareja de mi hermana...). Curioso me parece que tras cuatro años traficando, al ser descubierto, en tres meses ya le hayan salido dos trabajos distintos. Y aunque uno no quiera pensar mal, después de tanto ya no puede evitarlo.
No, yo no me salvo. Pero a mí ya me he dedicado gran parte del blog y cualquiera que quiera conocer la enorme cantidad de defectos que tengo puede leer otras entradas; no me odio y me doy asco sin motivos...
Mientras comenzaba a escribir esto, mi padre se ha presentado para intentar que me retracte, queriendo convencerme de que soy yo el que me he inventado las cosas. Bendito programa ese que graba las llamadas telefónicas... Pero esto sólo demuestra el pánico que le tienen a mi hermana.
Supongo que ya debería estar acostumbrado a ser el mal hijo. Durante toda la etapa que más o menos logré existir, sin querer desaparecer de este mundo, llevaba ese título. Supongo que es lo que pasa por ser sincero, en lugar de actuar como hacen los demás. Hoy ostentaré también el título de mal hermano por haber sido yo el que ha le ha dicho a la mía que mis padres no querían que siguiera viviendo en su casa. Esto puede parecer algo malo si no tenemos en cuenta que, pese a tener su propia casa a minutos de la de mis padres, han pasado casi el 70% de allí (si no más) y se han ido apropiando de la casa en gran medida (por ejemplo, ya hay tres habitaciones de invitados que han modificado y redecorado a su gusto, sin pedir permiso).
Mi hermana se va al papel de víctima, tal y como ha hecho mi padre (y como hacía su madre), y ha optado por decir que la han echado. En todo caso habría sido yo el que lo ha hecho. En realidad sólo he dicho lo que mis padres llevan años sin atreverse a decirle (pese a que luego vienen a mí a contármelo como si fuera el origen de gran parte de los problemas). No veo que hay de malo en decirle que deberían vivir en su casa, que son bienvenidos en visitas pero que no es lógico que viva allí teniendo su propia casa.
Y mucho menos cuando la mitad del tiempo, al menos delante de mí, está gritando a los dueños de la casa.
La verdad es que la decepción con mi padre ha sido mayúscula. Eso de ponerme por mentiroso para protegerse él... E incluso intentar negarlo al escuchar las grabaciones y pedirme grabaciones de cosas que hemos hablado en persona (como si tuviera una puñetera cámara en el salón).
De mi madre... Que me mienta y siga mintiendo más y más, hasta que se ve acorralada. Espero que intente cambiar algo, aunque veo que puede ser demasiado tarde a estas edades.
Y mi hermana... Pues ha actuado tal y como yo pensaba. Víctima de la mayor ofensa del mundo. La más pobrecita de todas por todo lo que ha sufrido y lo que le ha pasado, olvidándose, claro está, de quienes han estado ahí cuando ha tenido problemas.
Y mi cuñado, la vocecilla en su oído susurrando y cizañeando siempre, para mostrarse como el bueno delante de los demás cuando toca aparentar (algo recurrente en alguna que otra pareja de mi hermana...). Curioso me parece que tras cuatro años traficando, al ser descubierto, en tres meses ya le hayan salido dos trabajos distintos. Y aunque uno no quiera pensar mal, después de tanto ya no puede evitarlo.
No, yo no me salvo. Pero a mí ya me he dedicado gran parte del blog y cualquiera que quiera conocer la enorme cantidad de defectos que tengo puede leer otras entradas; no me odio y me doy asco sin motivos...
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