Absoluta soledad
No se trata no ser capaz de no tener presentes todos y cada uno de los fracasos que has cometido en tu vida. No es sólo que cada año las cosas se compliquen más y que cada vez el sendero se vuelva más oscuro. Ya no se trata de tener guerras que enfrentar contra un mundo en el que no debería estar, del que no forma más que parte material, en su más significado más sencillo. Ya no es únicamente la carga que se arrastra mientras avanzas hacia un fin más esperanzador.
Hace mucho que no existe esa luz al final del camino. ¿Y qué hay? El fin de la oscuridad.
Ya no quiero dejar escritas mis historias antes de marchar, a nadie le importa lo que vivió y sufrió una persona entre miles de millones. ¿De que sirven todos esos sueños, esos momentos de ilusión, en los que todavía creía que podría alcanzar ese imposible llamado felicidad?
Felicidad... Eso que se ha convertido en algo que te hace creer que merece la pena vivir hasta que, nuevamente, es arrancado de tu vida o se vuelve una mentira desvelada que se traduce en más dolor.
Sin brújula, sin más destino que el final, ¿para que continuar? Aguantas por los demás, sin fuerzas e intentando cumplir las normas. Y nada funciona.
Pero aguantas... Hasta el momento en el que te rompes y necesitas alguien al lado, poder hablar de verdad y decir que te estás muriendo, que lo deseas y que necesitas que el dolor pare. Pero no hay nadie. Todos "están" y a la vez no hay nadie. Y te das cuenta de lo poco que importas en realidad, y no sólo para los demás, también para ti.
Lo único que deseo es no sufrir. No me importa dejar de existir; lo único que me da miedo es la vida, que el sufrimiento no sólo no pare, sino que como hasta ahora, siga incrementándose.
Y te aferras a la correcto mientras sólo deseas llegar al final.
Hace mucho que no existe esa luz al final del camino. ¿Y qué hay? El fin de la oscuridad.
Ya no quiero dejar escritas mis historias antes de marchar, a nadie le importa lo que vivió y sufrió una persona entre miles de millones. ¿De que sirven todos esos sueños, esos momentos de ilusión, en los que todavía creía que podría alcanzar ese imposible llamado felicidad?
Felicidad... Eso que se ha convertido en algo que te hace creer que merece la pena vivir hasta que, nuevamente, es arrancado de tu vida o se vuelve una mentira desvelada que se traduce en más dolor.
Sin brújula, sin más destino que el final, ¿para que continuar? Aguantas por los demás, sin fuerzas e intentando cumplir las normas. Y nada funciona.
Pero aguantas... Hasta el momento en el que te rompes y necesitas alguien al lado, poder hablar de verdad y decir que te estás muriendo, que lo deseas y que necesitas que el dolor pare. Pero no hay nadie. Todos "están" y a la vez no hay nadie. Y te das cuenta de lo poco que importas en realidad, y no sólo para los demás, también para ti.
Lo único que deseo es no sufrir. No me importa dejar de existir; lo único que me da miedo es la vida, que el sufrimiento no sólo no pare, sino que como hasta ahora, siga incrementándose.
Y te aferras a la correcto mientras sólo deseas llegar al final.
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