Falling

Todo se está derrumbando a mi alrededor. Lo hace de una manera en la que ya ni tan siquiera me preocupa, ya tengo asumido el final y simplemente espero que algo ocurra; o que nada lo haga.

Las fuerzas me han abandonado y mis hábitos de aseo se han visto reducidos; mi casa casi se ha convertido en una pocilga, más allá del básico desorden que siempre me ha acompañado, y ahora me conformo con arrastrarme del sofá a la cama y de la cama al sofá, sin esperar nada más en la vida.

El año pasado perdí esa esperanza que había tenido siempre por encontrar un amor, alguien con quien compartir la vida, y ahora tengo más que asumida mi soledad y no me preocupa lo más mínimo. Es una cómoda postura el no tener que conocer a alguien, el no exponerse a sufrir de nuevo y, además, es también bastante honesto no vender un producto a sabiendas de que éste es defectuoso. No lo hecho de menos, fue otra etapa.

¿Mi futuro? Me siento cada día más idiota y más perdido en el mundo. Tenía la sensación de haber avanzado mucho y, de golpe, me encuentro con un retroceso de años. Mucho autoconocimiento pero en el fondo sigo igual, no he cambiado. Sigo roto.

Por lo pronto no me encuentro con fuerzas suficientes para asistir a los talleres. En realidad al único en el que consigo desconectar, que es del asertividad. El otro, el de escritura, que pensé que me motivaría, sólo consigue hacerme sentir un poco más torpe con cada asistencia, así que es algo que finalmente he decidido cortar de raíz.

No sé si finalmente me plantearé hacer talleres de ese estilo o buscaré algún curso de algún otro tipo, pero por ahora sólo necesito recuperar fuerzas. Espero conseguirlo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota