... y hundido
Estoy en una de esas etapas en las que las lágrimas brotan sin motivo en cualquier momento. Sé que una parte de mí necesita momentos de soledad, de centrarme en mi interior, pero estar físicamente solo y sentirte completamente solo son dos cosas distintas.
Algunas personas intentan mostrarme su apoyo: mis padres, alguna amistad... Pero es una soledad distinta, que cala más allá de los huesos, impregna el alma y arrebata la ilusión de tu vida. No hay existencia real, no hay motivos para seguir. Y no, no es que quiera "dejarlo", es que simplemente estoy tan vacío y veo tantos inconvenientes al futuro que aunque lo desee me siento incapaz de disfrutar de algo del presente. ¿Para qué? ¿Cuántos años he tardado en pasar un página? ¿Y luego la otra? ¿Cuánto ha durado el espejismo de que todo iba solucionarse?
Llevo muchos años perdidos ya, con algunos momentos de levantar la cabeza y otros de volver a agacharla. ¿Y ahora? Pues aunque me echen diez años menos siento que tengo al menos veinte más. Estoy agotado, destrozado y lo único que me apetece es llorar, aunque evite hacerlo por miedo.
He perdido a mi sobrina. He roto con casi todo y veo que tenía razón, siempre tuve que mantenerme al margen. Al menos, el día que falte, no me echará de menos y ahora sé que mi pena queda reducida exclusivamente a la vida de mis padres: ya no deberé aguantar más.
Algunas personas intentan mostrarme su apoyo: mis padres, alguna amistad... Pero es una soledad distinta, que cala más allá de los huesos, impregna el alma y arrebata la ilusión de tu vida. No hay existencia real, no hay motivos para seguir. Y no, no es que quiera "dejarlo", es que simplemente estoy tan vacío y veo tantos inconvenientes al futuro que aunque lo desee me siento incapaz de disfrutar de algo del presente. ¿Para qué? ¿Cuántos años he tardado en pasar un página? ¿Y luego la otra? ¿Cuánto ha durado el espejismo de que todo iba solucionarse?
Llevo muchos años perdidos ya, con algunos momentos de levantar la cabeza y otros de volver a agacharla. ¿Y ahora? Pues aunque me echen diez años menos siento que tengo al menos veinte más. Estoy agotado, destrozado y lo único que me apetece es llorar, aunque evite hacerlo por miedo.
He perdido a mi sobrina. He roto con casi todo y veo que tenía razón, siempre tuve que mantenerme al margen. Al menos, el día que falte, no me echará de menos y ahora sé que mi pena queda reducida exclusivamente a la vida de mis padres: ya no deberé aguantar más.
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