WAIS 172 vs motivación

Cuando era un crío el primer libro que comencé a leer era la Enciclopedia Salvat de la vida animal. Recuerdo leerlo cuando tenía cinco años, aprender sobre la evolución, las teorías de la vida, la creación del universo, del Big Bang... Recuerdo que, por aquella época, todos los profesores creían que sería un genio y llegaría lejos en al vida.
Mis preguntas hicieron que un par de años después me echasen de la Iglesia y por ello no llegué ni a hacer la comunión. No me importaba, no tenían las respuestas que andaba buscando (y que todavía no he encontrado).
Rozo la inteligencia excepcional, quedándome por encima de la genialidad... ¿Seguro?¿De qué sirve vivir en un mundo en el que, tal diferencia, hace que en lugar de ser respetado y apoyado, de ser exprimido por el bien de todos, eso te lleve a ser discriminado? Soledad, problemas mentales... Es lógico cuando realmente miras por la ventana y tienes esa sensación de estar conviviendo con otra especie, incapaz de encajar.
Tengo grandes dotes camaleónicas y el don de introducirme en cualquier grupo, de cualquier estrato social, como si fuese uno más. He tenido que aprender a hacerlo. Pero eso conlleva un coste interior muy alto y un día decides encerrarte y no salir.
En cuanto a los profesores... Soy un afortunado, tuve algunos que me apoyaron, otros que me odiaron y una gran cantidad de esos que decían que, pese a haber hecho el mejor examen de la clase te suspendían o dejaban con un cinco porque "podías dar más". ¿Y, acaso no he respondido a lo que me habéis preguntado?¿A lo que habéis enseñado? Si queréis que dé más, motivadme y dadme más que poder dar en las respuestas.
He tenido muchos sueños en mi vida. He querido hacer tantas cosas y, ahora, tan pocas... Las fuerzas siempre te abandonan en algún momento.
Todos morimos; la cuestión es simple ¿Mueres en vida, rompiéndote por dentro, o mueres por fuera? En mi caso ha sido la primera opción.
Intento recomponerme pero no lo consigo y siempre hay algo que parece ponerme la zancadilla. Ahora sólo hecho de menos aquellos tiempos en los que no importaba nada: todo el día borracho, jugándome la vida con la moto, corriendo a la policía, destruyéndome a mi ritmo. Y pese a todo, también era infeliz.

¿La felicidad? Puede tenerla, o eso creo, pero ahora ya simplemente quedan momentos que recordar, los buenos, e intentar no dejar entrar en la cabeza a los malos. No pensar que, a mis treinta y seis años estoy sin futuro.

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