La prota de hoy
Ya casi ha pasado un año desde que comenzase a caminar con un pequeño grupo de amigas. Llevo muchos años andados, mucha gente me ha acompañado, pero de una forma u otra han sido el centro de estos últimos diez meses.
Alguien me apoyó a mí, yo apoyé a alguien. Todo parecía ir bien pero todo se torció y salió mal, aunque intentamos enderezarlo acabamos rompiendo lo que habíamos creado. Ya no somos cuatro, ni un grupo, ni apoyo. Pero al menos yo puedo decir que por lo menos, esta vez, he conseguido mantener contacto con todas las partes de una u otra forma.
El día de hoy tiene una protagonista, demasiado parecida a mí, más fuerte de lo que se cree. Quizá crea que yo no la echo de menos, que yo no pensé que gracias a ella no volvería sentir esa soledad que te devora... Pero todos nos equivocamos (y demasiadas veces).
Al menos espero poder seguir manteniendo charlas como las de hoy. Recordar lo bueno con una sonrisa y lo malo convertirlo en algo de lo que poder reírnos sin mayor importancia. Seguimos adelante. El tiempo no se ha parado y por mucho que queramos mantener momentos eternos en semiesferas de cristal rellenas de agua y algo de decoración, los recuerdos son para coleccionarlos constantemente y tenemos que conseguir más.
Yo lucharé, pero tú también tendrás que hacerlo. Ese es nuestro trato, nada de rendirse, sólo asomarnos a la ventana para respirar profundamente y ver que, más allá de las personas, los edificios y los coches, existe un mundo al que no le importa nada y en el que algún día, cada uno a su manera, podrá disfrutar. ¿Y luego? Quizá volver a sufrir, quizá volver a soñar... Vivir, sin más.
No te rindas.
Alguien me apoyó a mí, yo apoyé a alguien. Todo parecía ir bien pero todo se torció y salió mal, aunque intentamos enderezarlo acabamos rompiendo lo que habíamos creado. Ya no somos cuatro, ni un grupo, ni apoyo. Pero al menos yo puedo decir que por lo menos, esta vez, he conseguido mantener contacto con todas las partes de una u otra forma.
El día de hoy tiene una protagonista, demasiado parecida a mí, más fuerte de lo que se cree. Quizá crea que yo no la echo de menos, que yo no pensé que gracias a ella no volvería sentir esa soledad que te devora... Pero todos nos equivocamos (y demasiadas veces).
Al menos espero poder seguir manteniendo charlas como las de hoy. Recordar lo bueno con una sonrisa y lo malo convertirlo en algo de lo que poder reírnos sin mayor importancia. Seguimos adelante. El tiempo no se ha parado y por mucho que queramos mantener momentos eternos en semiesferas de cristal rellenas de agua y algo de decoración, los recuerdos son para coleccionarlos constantemente y tenemos que conseguir más.
Yo lucharé, pero tú también tendrás que hacerlo. Ese es nuestro trato, nada de rendirse, sólo asomarnos a la ventana para respirar profundamente y ver que, más allá de las personas, los edificios y los coches, existe un mundo al que no le importa nada y en el que algún día, cada uno a su manera, podrá disfrutar. ¿Y luego? Quizá volver a sufrir, quizá volver a soñar... Vivir, sin más.
No te rindas.
Comentarios
Publicar un comentario