Todo
Apenas pasan las cinco de la madrugada; una de esas horas en las que ya eres incapaz de decidirte por si decir que es muy tarde o muy temprano.
Hace tiempo que el insomnio volvió a mi vida, y la sensación de una cama con ausencias lo acrecenta. No dan ganas de volver a dormirse en esa cama que ahora sólo da la impresión de ser excesivamente grande y que me trasmite una gran sensación de desolación.
Al menos puedo pasarme por aquí con un poco de relax; escribir y escuchar música como hace mucho que no hago. Sin inspiración pero no sin ganas.
Todo lo que ha pasado hasta ahora, o casi todo, se ha salido de esa línea que me había trazado. Mi vida ha cambiado completamente, no para mal; sólo ha cambiado. Muchas veces me veo superado por tantas situaciones que no sé si seré capaz de controlar, y me pregunto cómo podría haberlo hecho mejor. Yo, el eterno soltero, viviendo con su pareja. Ella dándose cuenta de que soy una persona normal y no aquella idealización que alguna vez hizo con mi imagen: puedo ser vulgar, me equivoco al expresarme y aunque intente evitarlo vivo dentro de un muro que me impide expresar mis sentimientos con las personas.
He perdido a una compañera; a esa que me despertaba por la mañana echada sobre mi pecho con sus ojos fijos en lo míos y con juegos me obligaba a levantarme, o al menos a despejarme. La echo de menos, la busco y a veces me doy cuenta de que lo que acaricio es su recuerdo.
Y soy un mal novio. Lo sé y lo admito. Al menos intento ser un buen protector y tampoco estoy muy convencido de que eso lo esté consiguiendo bien. No quiero ser muy estricto y a la vez necesito ponerme serio con ciertos temas. A veces no se puede ser cómplice y salvador y debes elegir... Y creo que yo estoy demasiado roto para poder ser lo primero con la fuerza necesaria.
Puedes querer a alguien, pero te conoces y sólo ves el mal que puedes llegar a traer. Siempre lo haces. Así que como una flor que se cierra con la llegada de las sombras, me enfundo mi armadura y me preparo a pasar estos tiempos que nos esperan: sus problemas, los míos y esos reveses inesperados que la vida da en algunos momentos.
Pero aguantaré: tengo que aguantar.
Hace tiempo que el insomnio volvió a mi vida, y la sensación de una cama con ausencias lo acrecenta. No dan ganas de volver a dormirse en esa cama que ahora sólo da la impresión de ser excesivamente grande y que me trasmite una gran sensación de desolación.
Al menos puedo pasarme por aquí con un poco de relax; escribir y escuchar música como hace mucho que no hago. Sin inspiración pero no sin ganas.
Todo lo que ha pasado hasta ahora, o casi todo, se ha salido de esa línea que me había trazado. Mi vida ha cambiado completamente, no para mal; sólo ha cambiado. Muchas veces me veo superado por tantas situaciones que no sé si seré capaz de controlar, y me pregunto cómo podría haberlo hecho mejor. Yo, el eterno soltero, viviendo con su pareja. Ella dándose cuenta de que soy una persona normal y no aquella idealización que alguna vez hizo con mi imagen: puedo ser vulgar, me equivoco al expresarme y aunque intente evitarlo vivo dentro de un muro que me impide expresar mis sentimientos con las personas.
He perdido a una compañera; a esa que me despertaba por la mañana echada sobre mi pecho con sus ojos fijos en lo míos y con juegos me obligaba a levantarme, o al menos a despejarme. La echo de menos, la busco y a veces me doy cuenta de que lo que acaricio es su recuerdo.
Y soy un mal novio. Lo sé y lo admito. Al menos intento ser un buen protector y tampoco estoy muy convencido de que eso lo esté consiguiendo bien. No quiero ser muy estricto y a la vez necesito ponerme serio con ciertos temas. A veces no se puede ser cómplice y salvador y debes elegir... Y creo que yo estoy demasiado roto para poder ser lo primero con la fuerza necesaria.
Puedes querer a alguien, pero te conoces y sólo ves el mal que puedes llegar a traer. Siempre lo haces. Así que como una flor que se cierra con la llegada de las sombras, me enfundo mi armadura y me preparo a pasar estos tiempos que nos esperan: sus problemas, los míos y esos reveses inesperados que la vida da en algunos momentos.
Pero aguantaré: tengo que aguantar.
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