Tirando
Estas últimas semanas están siendo bastante duras. Después de lo acontecido a finales de enero ahora me encuentro viviendo de forma precipitada con mi pareja. En general la convivencia es buena y en eso no hemos tenido ningún tipo de problema o roce, la cosa cambia cuando estás intentando tirar de ella, cuando le tiendes la mano para que se levante y debes hacer tú todo el esfuerzo (y al tocar el tema siempre hay promesas de que la cosa cambiará, pero no lo ha hecho).
Por desgracia todos hemos tocado fondo alguna vez, unos más veces que otras y hay pozos más profundos. Sé que el suyo es de estos últimos y que salir de él no será cuestión de uno o dos días, va a ser un proceso largo pero me duele ver que intento ayudarla y al final todo acaba mal, no lo consigo y puesto que ella es una persona religiosa, muy diferente a mí, me vienen a la mente esas famosas palabras que se atribuyen a Jesús: "Levántate y anda", y es que en eso consiste la vida, en levantarse. Esto es algo más fácil de hacer cuando se tiene el apoyo de alguien, pero es uno mismo el que debe tomar la decisión de levantarse pues en estos temas es imposible ayudar a quien no quiere ser ayudado, a quien no desea hacer el esfuerzo (enorme, lo sé) de intentar ponerse en pie.
Haciendo caso a mi psicóloga he de aceptar que trato con una persona adulta y cuales son los límites que debo marcarme (pese a que me cueste) para prestar mi ayuda. No puedo obligarla o castigarla, sólo intentar guiarla.
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