Leela

Duranga Leela, unos de los personajes de una serie que siempre me ha gustado bastante, fue el nombre elegido para mi perrita. 
Desde que comencé a vivir en Cáceres mis dos perros, Leela y Mico, han sido los que me han acompañado siempre, tanto en los buenos como en los malos momentos. Ayer, tras una rápida infección uterina que no se ha podido coger a tiempo, falleció. 
Como casi todos los perros que saben que van a morir, se escondió en un lugar en el que se sentía segura y sufrió durante hora los dolores provocados por la infección que recorría su cuerpo.

Ella siempre ha intentado animarme, me ha despertado por las mañanas y en muchas ocasiones se quedaba mirándome fijamente con sus orejas puntiagudas. Para muchos será un "simple animal", pero para mí los perros forman parte de la familia y aunque ayer pude llorar un poco, me encuentro en una especie de shock e imagino que ya me tocará llorarla cómo se merece en días venideros. 

Sólo quiero decir que voy a echarla mucho de menos. Ya lo hago, la busco por el suelo cuando me siento en el sofá, tengo la impresión de ver algo moverse y me vuelvo pensando que es ella. Un duro golpe en una mala racha, un año que ha empezado mal y que esperemos que no empeore más. 

Mi querida amiga, me has acompañado y alegrado en mis momentos más oscuros. Sé que has estado aullando cuando me he separado de ti en algún viaje y te dejaba en la casa del campo, pese a que estabas acompañada. Ahora es Mico el que aúlla por tu ausencia y somos los demás los que te extrañamos sin olvidar la alegría que has conseguido aportarnos a pesar de tu diminuto tamaño. Sé que es el ciclo de la vida y lo acepto, pero duele.


Allá donde estés, espero que seas tan
feliz como nos has hecho sentir a los demás

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