Inestable

Tan inestable como siempre. Presenté mi dimisión el jueves por la mañana, tras haber pasado primero por la unidad de salud mental para informar sobre mi empeoramiento y solicitar el ingreso en el CRP. Tuve una conversación con mis jefes y finalmente me convencieron para que intentara quedarme y lo cierto es que estos días, en general, he estado mejor. Hoy he vuelto a tener un par de discrepancias con una compañera pero sólo intento evitar confrontaciones, presento mi opinión y respeto la suya, luego presentaré ambas posturas para que me digan como actuar y que lo hagamos todos de la misma forma y no confundamos al personal, que en algunos casos bastante perdido anda ya. A una de las chicas que trabaja allí suelo grabarle películas para que se entretenga, pues yo tengo bastantes (aunque rara vez sea capaz de verlas) y suelo dejárselas en un pendrive. Se ha olvidado de devolvérmelo y me ha dicho que si venía a Cáceres esta semana (pues es de un pueblo cercano) me llamaría para quedar y entregármelo. Se ha quedado un poco cortada cuando he rechazado la oferta, sin mala intención (sabiendo que no querré salir de casa) puesto que en realidad no me importa que no me lo entregue hasta la semana en la que vuelva a trabajar. Estaba bien hasta hace un momento. He entrado para escribir lo de arriba y he visto que cierta entrada ("Noe") había sido leída, así que he pinchado para ver que había escrito. Lo cierto es que he empezado por ahí y he acabado viendo aquel vídeo de Valoria y las lágrimas vuelven a asomar, pero por fortuna esta semana podré pasarlo encerrado en mi fortaleza. Lo cierto es que salvo la noche del pasado jueves, en la que todos se dieron cuenta de que no estaba bien, la gente ve en mi la sonrisa, el comentario amable, esa forma de llamar la atención sin echar una bronca y esa imagen fuerte y feliz que llevo por escudo. Si supieran lo que hay dentro en realidad no puedo imaginar como me mirarían... Pero en el fondo soy la misma persona que escribió las primeras entradas de este blog y sigo igual de roto, aunque consiga desconectar de mi propio ser para evadirme, cada noche vuelvo a enfrentarme a lo que soy cuando llega la hora de irme a dormir. Ojalá pudiera dormir sin que se me cayera la máscara...

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