20141217
Ayer tuve una entrevista de trabajo. El puesto inicial que me ofrecieron, bastante decente (mucho más aún tal y como andan las cosas por mi país y mi ciudad), como técnico de redes, no me atreví a aceptarlo; mis miedos y mi falta de autoestima, aunque suelan quedar ocultos al público por esa máscara que suelo ponerme delante de la gente, me impiden hacer gran cantidad de cosas.
Me ofrecieron después un puesto muchísimo más sencillo (un trabajillo de pocas horas) y acepté comenzar la formación. Es un centro de recepción de llamadas con turnos de pocas horas a la semana, pero hasta de eso me veo incapaz, aunque me haya obligado a ir.
Hoy he comenzado la formación y poco a poco me van transmitiendo cierta tranquilidad los compañeros. El manejo de los programas no parece complicado (aunque la última vez que me presente para un puesto así sufrí una crisis cuando iba a ponerme a trabajar y tuve que renunciar a los minutos de haber entrado). Al ver que había aprendido ya el manejo de los programas al poco de haber entrado, me han ofrecido que comenzara la recepción de llamadas ya mismo. He tenido que capear las invitaciones, insistentes, para que no se notase mi pánico al trato con la gente (más no yendo mentalizado).
Mañana tendré que empezar y lo cierto es que me da auténtico pavor enfrentarme a esa situación. No sé donde quedaron mis fuerzas y mi capacidad de enfrentarme a todo aquello que me venía encima, esa que tuve en el pasado y que supongo quedó destruida, como todo lo demás, cuando me rompí.
Para añadir tensión al día de mañana tengo también sesión en salud mental y que volver a enfrentarme a mi psiquiatra de nuevo.
Diría que ahora estoy como un niño aterrado ante el mañana; mas de niño tenía sueños y desbordaba ilusión y ahora sólo soy tristeza y dolor en el interior de una cáscara que muestra al público una fuerza y una alegría que realmente no poseo.
Me ofrecieron después un puesto muchísimo más sencillo (un trabajillo de pocas horas) y acepté comenzar la formación. Es un centro de recepción de llamadas con turnos de pocas horas a la semana, pero hasta de eso me veo incapaz, aunque me haya obligado a ir.
Hoy he comenzado la formación y poco a poco me van transmitiendo cierta tranquilidad los compañeros. El manejo de los programas no parece complicado (aunque la última vez que me presente para un puesto así sufrí una crisis cuando iba a ponerme a trabajar y tuve que renunciar a los minutos de haber entrado). Al ver que había aprendido ya el manejo de los programas al poco de haber entrado, me han ofrecido que comenzara la recepción de llamadas ya mismo. He tenido que capear las invitaciones, insistentes, para que no se notase mi pánico al trato con la gente (más no yendo mentalizado).
Mañana tendré que empezar y lo cierto es que me da auténtico pavor enfrentarme a esa situación. No sé donde quedaron mis fuerzas y mi capacidad de enfrentarme a todo aquello que me venía encima, esa que tuve en el pasado y que supongo quedó destruida, como todo lo demás, cuando me rompí.
Para añadir tensión al día de mañana tengo también sesión en salud mental y que volver a enfrentarme a mi psiquiatra de nuevo.
Diría que ahora estoy como un niño aterrado ante el mañana; mas de niño tenía sueños y desbordaba ilusión y ahora sólo soy tristeza y dolor en el interior de una cáscara que muestra al público una fuerza y una alegría que realmente no poseo.
Comentarios
Publicar un comentario