Crecen las ganas de poder compartir algunos momentos de mi vida, el deseo de tener alguien a quien abrazar, con quien reír y compartir instantes y silencios. Siento la ausencia de esa persona indeterminada y al pensar en ella el pavor se apodera de mí, pues la pensar en que alguien pueda entrar en mi vida veo un nuevo fracaso y revivo el dolor de los anteriores. Y nuevamente lo descarto como un imposible y abrazo la seguridad de la soledad.
Firme
El tiempo pasa y la curiosidad aprieta. Hay ganas de intentar explicar los motivos de por qué lo rompí todo pero no encuentro las palabras adecuadas para poder hacerlo, probablemente porque tampoco sea el momento (o porque quizá ese nunca tenga que llegar). ¿Estará siendo beneficioso para ambos el periodo de separación? Creo que logré cabrearte lo suficiente como para cambiar la pena por ira, algo mucho más llevadero, y que es un lastre mucho menor que la primera. Yo sigo buscándome. Buscando algo que sea capaz de llenar mi vacío y buscando a la persona que algunas veces he conseguido ser. Y no negaré que en más de una ocasión he deseado mandarte una de esas gracias de cierta página absurda, comentarte algún tema extraño o hablarte de alguna película de esas raras a las que tanto partido se les puede sacar. No quiero tampoco preguntar cómo estás cuando he hablado con alguna amistad en común. No es que no me importe pero no quiero que a tus oídos lleguen comentarios de que ando interesa...
Comentarios
Publicar un comentario