Respiro y mi corazón late, luego debo de estar vivo. La mayor parte del tiempo no lo siento así, ya observo todo como un espectador, las cosas han dejado de hacerme ilusión y no siento pasión por nada. Tampoco tengo esperanza en que la situación pueda cambiar, al menos para mejor, es como si la existencia se hubiera apagado y quedara un reflejo de lo que una vez fue, insulso y sin sentimientos.
Sólo algunos recuerdos consiguen despertar en mí la capacidad de sentir, haciéndome revivir el dolor de algunos momentos o despertando gran melancolía cuando recuerdo otros. Y entonces deseo volver a el gris habitual de mis días normales.
Sólo algunos recuerdos consiguen despertar en mí la capacidad de sentir, haciéndome revivir el dolor de algunos momentos o despertando gran melancolía cuando recuerdo otros. Y entonces deseo volver a el gris habitual de mis días normales.
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