16 años ya

Eso hace desde que me marché del internado y cobró tanta importancia el día de hoy. En realidad no quiero hablar de este día como lo que ha significado muchas veces para mí, no tengo fuerzas ahora mismo para hacerlo.

Sigo jodido en todos los sentidos y me siento ya sin fuerzas incluso para levantarme. Hoy no lo hice hasta casi las dos de la tarde pese a apenas haber dormido unos ratos desde que ayer me acostara. Siento la tensión de tener que estar bien o al menos aparentarlo para mis padres y mi familia, para evitar que se preocupen más. En realidad si descarto la idea de quitarme del medio es porque creo que me llevaría a mi padre conmigo también. Desgraciadamente eso no evita que tenga muchas veces ganas de cortar mi carne, como si fuera un castigo que merezco por algo ... un impulso que no llego muy bien a comprender pero que no por ello deja de estar ahí.

Casi la mitad de mi vida desde que era un chico muy diferente que aún tenía sueños y creía que podría cumplir alguno. Y ahora me cuesta horrores levantarme de la cama, no digamos ya limpiar la casa o bajar a tirar la basura.

Miro hacia atrás y veo ese día, hace casi nueve años, en el que pude morir por la apendicitis y pienso que ojalá hubiera optado por esperar lo suficiente como para que no hubieran podido salvarme. Es como si desde ese momento mi vida no hubiera parado de ir cuesta abajo, salvo algún pequeño momento decente en el que he parado sólo para poder comenzar a caer de nuevo.

Pienso en tantas cosas que he vivido, incluyendo mi ex, y parece que pertenecieran a la vida de otra persona, ya no las siento ni como vivencias mías. Ojalá algún día pueda mirar a estos años de dolor y verlos de la misma manera.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota