Un camino solitario
Bien, he llegado hasta aquí. Como en alguna otra ocasión parece que el recorrido por un oscuro sendero se está acabando y veo la luz de lo que puede ser una salida (ruego para que lo sea). Y ahora me pongo a pensar en como comencé esta andadura y quienes estuvieron conmigo durante algunos de los trayectos del camino.
Me decido a escribir esta entrada porque una amiga me acusa de haberle fallado en sus tiempos de crisis; tiempos que vinieron después que los míos. Primero me he preguntado a mí mismo cómo se comportó esta persona conmigo mientras estuvo bien y yo era el único al que le iban mal las cosas. Sin pensarlo demasiado siempre noté su ausencia tras mi accidente. Quizás llamaron para preguntar alguna vez, sí lo hacían en las ocasiones especiales como cumpleaños o navidades, pero la mayor parte del tiempo estuve sólo. ¿Debo culparles a ellos de no haber dado la talla? En realidad, si me pongo a pensar, ya nos habíamos distanciado tiempo antes del accidente, yo había pasado el año anterior con mis amigos Gorka y Luisfer, y ya durante ese tiempo, antes de la madrugada de ese maldito 20 de marzo de 2005 o antes incluso de que yo tuviera pareja, ya había comenzado nuestra separación. Y no negaré que fue en gran parte por mí, porque buscaba otro estilo de divertirme y aunque el cariño estuviera presente yo necesitaba otra cosa.
Cuando yo conocí a Alicia Luisfer conoció a Diana, con quién ya tiene una niña, y se marcharon a trabajar al sur. Gorka y yo fuimos perdiendo el contacto, no porque yo tuviera pareja, fue porque yo estaba realizando dos cursos de seis horas cada uno durante la semana y pasamos a vernos sólo los fines de semana. Algunos venía mi pareja y pasaba menos tiempo con él porque era cuando podía verla a ella. Cuando acabé los cursos me operaron de apendicitis y estuve sin salir hasta la noche en al que tuve el accidente de tráfico, casualmente. Gorka se echó novia en esa temporada, yo estuve dos meses tumbado y varios más sin apenas poder moverme; durante ese tiempo lo único que hacía era salir a dar pequeños paseos e ir al cine alguna vez. No tenía resistencia para más y esa situación me separó de Gorka, que tuvo que encontrar nuevas amistades. De mi amiga (y de ese grupo de amistades en general) llevaba separado ya desde hacía más tiempo pero seguimos manteniendo el contacto que habíamos tenido hasta entonces: fiestas específicas y eventos concretos.
No recibí un trato mejor por el hecho de estar pasándolas putísimas, como tampoco lo recibí cuando mi pareja me dejó después de tres años, ni durante toda la depresión. Es cierto que de forma puntual han demostrado preocuparse por mí, pero no han mostrado una preocupación real y continuada por lo que me pasaba. Más bien fue un "cumplir" y como tal lo interpreté yo.
Tiempo después ella tuvo un accidente de coche y yo la llame regularmente, no en exceso pero si de forma continuada durante el comienzo para ver como evolucionaba. No quise volcarme demasiado porque consideré que no debía hacerlo ya que de mí se pasó bastante. No sólo ella, la gente en general, por diferentes circunstancias, fue desapareciendo; de manera que acabamos viéndonos en circunstancias especiales y de forma ocasional.
Hoy me han echado en cara que no haya estado durante sus problemas. Me molesta bastante que las personas que no supieron estar me echen en cara que yo nunca he estado para ellas cuando no han sabido estar para mí, o al menos no han sabido mostrármelo. Yo nunca fallo a un amigo que me pide ayuda, pero no puedo adivinar lo que ocurre en la vida de los demás si no me lo cuentan.
No creo que haya maldad en la ausencia de los demás ni que pueda reprocharles nada, son cosas que van ocurriendo sin más y no debe dársele mayor trascendencia de la que realmente tiene, por mucho que me molestase entonces. Pero me ofende que se me reproche y por no hacer daño a quien ahora esta jodido me trago la réplica que desearía pronunciar.
Me decido a escribir esta entrada porque una amiga me acusa de haberle fallado en sus tiempos de crisis; tiempos que vinieron después que los míos. Primero me he preguntado a mí mismo cómo se comportó esta persona conmigo mientras estuvo bien y yo era el único al que le iban mal las cosas. Sin pensarlo demasiado siempre noté su ausencia tras mi accidente. Quizás llamaron para preguntar alguna vez, sí lo hacían en las ocasiones especiales como cumpleaños o navidades, pero la mayor parte del tiempo estuve sólo. ¿Debo culparles a ellos de no haber dado la talla? En realidad, si me pongo a pensar, ya nos habíamos distanciado tiempo antes del accidente, yo había pasado el año anterior con mis amigos Gorka y Luisfer, y ya durante ese tiempo, antes de la madrugada de ese maldito 20 de marzo de 2005 o antes incluso de que yo tuviera pareja, ya había comenzado nuestra separación. Y no negaré que fue en gran parte por mí, porque buscaba otro estilo de divertirme y aunque el cariño estuviera presente yo necesitaba otra cosa.
Cuando yo conocí a Alicia Luisfer conoció a Diana, con quién ya tiene una niña, y se marcharon a trabajar al sur. Gorka y yo fuimos perdiendo el contacto, no porque yo tuviera pareja, fue porque yo estaba realizando dos cursos de seis horas cada uno durante la semana y pasamos a vernos sólo los fines de semana. Algunos venía mi pareja y pasaba menos tiempo con él porque era cuando podía verla a ella. Cuando acabé los cursos me operaron de apendicitis y estuve sin salir hasta la noche en al que tuve el accidente de tráfico, casualmente. Gorka se echó novia en esa temporada, yo estuve dos meses tumbado y varios más sin apenas poder moverme; durante ese tiempo lo único que hacía era salir a dar pequeños paseos e ir al cine alguna vez. No tenía resistencia para más y esa situación me separó de Gorka, que tuvo que encontrar nuevas amistades. De mi amiga (y de ese grupo de amistades en general) llevaba separado ya desde hacía más tiempo pero seguimos manteniendo el contacto que habíamos tenido hasta entonces: fiestas específicas y eventos concretos.
No recibí un trato mejor por el hecho de estar pasándolas putísimas, como tampoco lo recibí cuando mi pareja me dejó después de tres años, ni durante toda la depresión. Es cierto que de forma puntual han demostrado preocuparse por mí, pero no han mostrado una preocupación real y continuada por lo que me pasaba. Más bien fue un "cumplir" y como tal lo interpreté yo.
Tiempo después ella tuvo un accidente de coche y yo la llame regularmente, no en exceso pero si de forma continuada durante el comienzo para ver como evolucionaba. No quise volcarme demasiado porque consideré que no debía hacerlo ya que de mí se pasó bastante. No sólo ella, la gente en general, por diferentes circunstancias, fue desapareciendo; de manera que acabamos viéndonos en circunstancias especiales y de forma ocasional.
Hoy me han echado en cara que no haya estado durante sus problemas. Me molesta bastante que las personas que no supieron estar me echen en cara que yo nunca he estado para ellas cuando no han sabido estar para mí, o al menos no han sabido mostrármelo. Yo nunca fallo a un amigo que me pide ayuda, pero no puedo adivinar lo que ocurre en la vida de los demás si no me lo cuentan.
No creo que haya maldad en la ausencia de los demás ni que pueda reprocharles nada, son cosas que van ocurriendo sin más y no debe dársele mayor trascendencia de la que realmente tiene, por mucho que me molestase entonces. Pero me ofende que se me reproche y por no hacer daño a quien ahora esta jodido me trago la réplica que desearía pronunciar.

Comentarios
Publicar un comentario