Queda mucho por andar

Después de todo lo que he andado ya no me siento al principio del camino, pero veo que falta todavía mucho que superar, mucho que arreglar de mi persona y de mi ser y por muchas pastillas que me den, voy a necesitar una fuerza que no sé si tengo.

Hoy he sacado a mis perros a pasear, también para que me diera un poco el aire. ¿Qué día comencé a temer la calle?¿Cuándo hacer la compra se convirtió en un infierno? Estúpidas preguntas sin respuesta pero que desembocan en un hecho sencillo, mi incapacidad para llevar una vida normal.

Me levanto con fuerzas y parece que todo marcha bien, lleva días marchando bien de hecho, pero de golpe las fuerzas se desvanecen y sólo queda la inseguridad y un vacío que provoca dolor donde algún día hubo otros sentimientos. Bien, sé que he avanzado en mi lucha y que he obtenido una victoria ¿Pero de que me sirve si me siento incapaz de enfrentarme al mundo, si salir a la calle me da pavor? Siento que me falta el riego sanguíneo y ese hormigueo en mis piernas. Siento que soy un fracaso nuevamente y que no valgo nada. Y el sabor de esa victoria desaparece.

Ya casi no siento mis extremidades y tan sólo pienso en el momento de tomarme mis pastillas y ver si así consigo dormir, pues es la única forma que encuentro de huir de estas sensaciones.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota