201310022155

Tras conseguir esa primera victoria en la guerra que llevo años librando me siento un poco más animado. La semilla de la esperanza se ha sembrado en mi interior y aunque sea consciente de que no voy a recuperarme de la parte física, al menos obtendré una contrapartida por lo que se me arrebató en aquel accidente. Estos días ando haciendo papeles para reclamar dichas ventajas y como siempre ocurre con la administración ando un poco mareado yendo y volviendo de un sitio a otro.

Quedan muchas batallas todavía pero ahora lucho contra un único enemigo,  yo mismo. Mis problemas mentales son el objetivo ahora y espero que conseguir algo de estabilidad para que ello se logre. Decidí obligarme y intentar hacer un poco de vida por ahí aunque no me apetezca demasiado salir de mi cubil.  

El día que corté lazos con Valladolid me obligué a salir y ni lo pasé mal. Aunque a veces prefiera quedarme en casa resguardado de lo que pueda encontrarme en el exterior y no exponiéndome a recibir nuevas heridas.  Creo que he estado tanto tiempo sintiéndome muerto que me da pánico intentar vivir. Sé que hay cosas que quiero conseguir ahora y que antes veía imposibles, quizá consiga una pequeña pensión que me permita tener algo más de vida social (está en trámites) y a la vez si puedo me obligaré a hacer más amistades, aunque no quiero abrirme demasiado para evitar que alguien pueda colarse en algún lugar que prefiero mantener desierto. 

Estoy poniendo de mi parte en las actuaciones y tomándome la medicación que ha dictaminado la psiquiatra. Todavía queda mucho por mejorar y superar, sólo espero sentirme mejor algún día. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota