¿Llorar?
Esta mañana tuve que ir a hacerme un electrocardiograma para ver si puedo comenzar a tomar o no el antidepresivo. Volví y estuve un rato mirando unas cosas por internet esperando la hora de comer. Debido a que ayer casi no dormí, tras una comerme una pizza de esas del Mercadona (no tenía yo ganas de ponerme a cocinar porque aún me dolía todo el cuerpo del masaje que me dieron ayer) he conseguido encontrar una postura cómoda y me he quedado frito, a ratos, hasta las 17.30 o así.
Tras eso me he pegado viciada a la consola, obviamente a un mata-mata (no me centro con los juegos en los que tengo que pensar pues suelo perderme en la historia) y entre eso, enredar un poco más por internet y cenar se me ha ido el día, sin hacer nada y a la vez sin pensar en nada.
He salido de lavarme los dientes y en el trayecto que hay del baño al salón ya tengo las lágrimas amontonándose pero sin llegar a salir. Por algún motivo no soy capaz de echarlo todo fuera y llorar como cuando era un niño. El obligarme a convertirme en un tío duro en el paso de la niñez a la adolescencia, entre otras cosas por lo que me tocó vivir en esa etapa crucial, ha hecho que ya casi no llore. ¿Cuándo llore a lágrima suelta por última vez? No lo sé con exactitud pero debe de hacer años de ello. He llorado de la única forma qué se hacerlo ya, callado, sin hacer ruido, las lágrimas brotan de una en una, no son ríos, lloro de una forma contenida y es sólo lo que escapa lo que puede verse por fuera. Puede que la psiquiatra tenga razón en parte, no necesito llorar delante de alguien, necesito simplemente ser capaz de llorar delante de mí sin sentirme peor por ello, como si las lágrimas fueran parte de la podredumbre de mi alma, pus que ha de ser expulsado para que las heridas pueda cicatrizar correctamente, para que cese la infección que me hace ser cada día más infeliz, o en este punto más bien decir que me hacen sentirme más muerto en vida salvo por el dolor.
Pero no soy capaz aunque lo necesite. Tapo con otros pensamientos los que me provocan dolor, dejando y siento como las lágrimas empujan, yo no quiero que salgan, no quiero romperme del todo. Temo empezar y ser incapaz de parar, caer en una espiral que me lleve a soltarme de las pequeñas cosas que me mantienen en este mundo, incluso cuando realmente sé que no quiero estar en él.
Tras eso me he pegado viciada a la consola, obviamente a un mata-mata (no me centro con los juegos en los que tengo que pensar pues suelo perderme en la historia) y entre eso, enredar un poco más por internet y cenar se me ha ido el día, sin hacer nada y a la vez sin pensar en nada.
He salido de lavarme los dientes y en el trayecto que hay del baño al salón ya tengo las lágrimas amontonándose pero sin llegar a salir. Por algún motivo no soy capaz de echarlo todo fuera y llorar como cuando era un niño. El obligarme a convertirme en un tío duro en el paso de la niñez a la adolescencia, entre otras cosas por lo que me tocó vivir en esa etapa crucial, ha hecho que ya casi no llore. ¿Cuándo llore a lágrima suelta por última vez? No lo sé con exactitud pero debe de hacer años de ello. He llorado de la única forma qué se hacerlo ya, callado, sin hacer ruido, las lágrimas brotan de una en una, no son ríos, lloro de una forma contenida y es sólo lo que escapa lo que puede verse por fuera. Puede que la psiquiatra tenga razón en parte, no necesito llorar delante de alguien, necesito simplemente ser capaz de llorar delante de mí sin sentirme peor por ello, como si las lágrimas fueran parte de la podredumbre de mi alma, pus que ha de ser expulsado para que las heridas pueda cicatrizar correctamente, para que cese la infección que me hace ser cada día más infeliz, o en este punto más bien decir que me hacen sentirme más muerto en vida salvo por el dolor.
Pero no soy capaz aunque lo necesite. Tapo con otros pensamientos los que me provocan dolor, dejando y siento como las lágrimas empujan, yo no quiero que salgan, no quiero romperme del todo. Temo empezar y ser incapaz de parar, caer en una espiral que me lleve a soltarme de las pequeñas cosas que me mantienen en este mundo, incluso cuando realmente sé que no quiero estar en él.
No e visto la pelicula, pero el comic deja que desesar, o sera que yo no soy de comics que eso tambien puede ser.
ResponderEliminarAnimos