Va quedando cada vez menos para mi cambio de vida, mi nuevo destino. Pienso en las cosas que quedarán inconclusas, en aquellas que voy a dejar de hacer, en el pequeño orden que he dejado en una habitación y en que debería ordenar la otra, aunque no sé si tendré fuerza en estos doce días que me quedan por delante. La decisión está tomada y aunque sé que no voy a pasarlo precisamente bien (las guerras no son para disfrutar y al fin y al cabo es lo que es), estoy intentando quemar todos los cartuchos que tengo a mano antes de volver a hacer alguna locura, pues pese a tener ya ese objetivo claro los días siguen siendo eternos y no veo el momento de dar el salto.
He de rapar al perro antes de que se marchen a vivir con mis padres; han vivido allí antes pero yo también estaba, aunque confío en que no me echarán mucho de menos, han sido mi familia durante los últimos cinco años y ahora seré yo el que tenga que aprender a vivir sin ellos. A fin de cuentas, todo será nuevo y son demasiadas las cosas con las que voy a tener que aprender a vivir.
No sé que puedo llevar y que no, en teoría me darán todo lo que necesito allí, todo lo permitido; salvo algunas cosas para el aseo personal y alguna prenda interior. Todo lo demás quedará encerrado en el armario y no habrá más, criando polvo como hasta ahora, pues a fin de cuentas ahora vivo encarcelado en esta casa.
¿Y la comida?¿Qué hacer con las cosas que tengo en el frigorífico y los armarios? Me veo guardando todo en bolsas de basura y llevándolo junto a los perros, incluidos esos congelados y esas latas de supervivencia de las que me alimento.
Limpiar los restos del cajón de medicamentos que irán a la basura, cerrarlo todo y dejar esta vida atrás, por lo que creo que será bastante tiempo.
Tendré que llevar los vehículos al campo y esperar que de vez en cuando les den una vuelta para que no se me oxiden. Creo que mis padres piensan que será cuestión de un par de meses, pero yo me veo pasando años allí, siendo honestos; la situación está demasiado jodida y veremos a ver si vuelvo.
Al final, tantas cosas que hacer... y tanto de mí que dejar aquí para crear esa ilusión de que volveré pronto y bien. Pero en realidad lo que hago es huir de un mundo que odio y de una realidad a la que no quier pertenecer.
Y aún me falta pensar en esa despedida generalizada que casi todos ignorarán; pero al final, ya no estaré aquí y todo dará igual.

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