Una cosa bien...

Mañana ya tengo cosas que hacer, además de montar un escándalo en la clínica San Francisco. Iré a pagar las tasas de la ITV puesto que he conseguido, por fin, cita para antes del día 26. El 25 dejaré la moto preparada (espero que no me pongan ninguna pega) y podré comenzar con mi nueva misión dejando al menos listos moto y coche. 

Tengo que explicarle a mi cuñado lo de arrancar la moto y el coche de vez en cuando; la primera tiene el depósito lleno y durará un año encendiéndola 5 minutos a la semana, el segundo lo llenaré y lavaré antes marchar. 

Exceptuando al cocina, a la que tengo que meter mano para no dejar que la comida se pudra, puesto que el frigorífico quedará desconectado junto al resto de la electricidad y prefiero dejarla completamente vacía de comida, el resto de la casa sólo necesita ya una limpieza por encima, puesto que dejé las habitaciones más o menos recogidas. 

Voy pensando también en la entrada que deberé escribir, probablemente lo haga el fin de semana para dejarla bien preparada ya que la publicaré directamente en FB. Como curiosidad he recibido una nueva solicitud de amistad que de buenas maneras me he quitado de encima ¿Para qué introducir una persona en mi vida si no me conoce y no me va a llegar a conocer? 

Así que, nos queda finalizar la mierda de la rehabilitación el lunes. Esta vez antes de irme voy a leerlo y si veo algo que es mentira me negaré a marcharme de allí y montaré un escándalo si es necesario, pero como dije hace poco, el kraken ha sido desatado. Lo único que me importa ahora es que no me tomen el pelo. 

Desconozco aún los detalles del equipaje que podré llevar y aunque he comprado algunas cosas, creo que lo voy a tener que hacer todo bastante rápido. 

De nuevo rapado. El pelo es un estorbo y quería dejarlo crecer en señal de que la herida estaba curando, cuando no era así, así que mi cicatriz deberá seguir al aire.  La que más grande y la que menos se ve de las decenas que que acumulo. 

Incluso me he planteado seriamente, si salgo bien de la aventura en la que me embarco ahora; ya incluso he pensado en hacerme un tatuaje representando la victoria de una misión en la que ni me he embarcado. Fantasías, siempre viviendo en un mundo de ellas  y siempre estrellándome contra los muros de la realidad, pues quizá no regrese jamás. 




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