Último viernes
Una breve conversación por teléfono con mi padre me ha hecho darme cuenta de que aún no ha comprendido la gravedad de la situación. Debido a su estado de salud tampoco quiero alterarlo mucho, pero el piensa que voy a estar una semana fuera y que luego estará todo arreglado y viviré una vida feliz. No comprende, ni conoce, lo que me ocurre en realidad ni la "aventura" en la que me voy a embarcar.
Este fin de semana me toca mi última comida familiar, pese a que no pensaba tener ninguna más. Es posible incluso que decida a ir a otra hora, por la tarde por ejemplo, puesto que las comidas acaban siendo eso exclusivamente y luego cada uno va a su lugar de reposo, sea sofá, cama u ordenador, y me quedo sólo en una casa que ya no es mi hogar, por mucho que quieran ellos que piense que es así. Prefiero ir por la tarde, pelar al perro, lavar el coche y explicar bien la situación, para que quede clara y que sepan que pueden y que no pueden decir.
Será un día duro y en el que tendré que tener mucho tacto, además del miedo que llevo ya acumulado por tener que sentarme con esta situación delante de ellos: por la salud de mi padre y la posible reacción de mi madre.
Por lo demás. Finalizada rehabilitación y por fin ponen que sin mejoría alguna (la primera persona sincera que me he encontrado en estos años). La chica de Badajoz no me ha llamado, lo que me hace sospechar que sumará ese informe a los muchos que voy a tener que reclamar por vía judicial: se suman la ausencia de respuesta del Dr José García Torón, los desaparecidos documentos de urgencias de la Clínica San Francisco (y la negativa a darme un escrito en el que afirmasen haberlos perdido), la cara de un folio del psiquiatra que me trató durante cinco años y en la que falta cantidad de información (supongo que cuando tecleaba estaba en realidad hablando por messenger o jugando al buscaminas, no me imagino como pudo teclear tanto para tan pocas letras), el informe de la clínica Katibi, que sí que se ofreció dármelo pero que no me han llamado para ello tampoco.
Finalmente, como me avisaron en el colegio de médicos: sólo te los darán si les llaman del juzgado, diga lo que diga la ley. Y la ley dice que tienen la obligación de dármelos cuando yo los pida, así como yo el derecho a pedirlos por cualquier causa que estime oportuna. Pocos de estos médicos conocen, o no quieren conocer, que están incurriendo en un delito, pues además de la ley de sanidad pueden estar incurriendo en otros delitos como los de falsedad de documento oficial (al no darme los verdaderos informes u ocultarlos). Finalmente, quizá este Kraken deba convertirse en David para enfrentarme a Goliath, pero no saben de lo que es capaz una persona desesperada que lo ha perdido todo ya.
Y sin más dejo de soltar el rollo de hoy y hablar sobre planes futuros y me dedicaré a ver un rato la tele, tomarme mis pastillas y esperar dormir pronto, pues deseo que todos estos días pasen ya y comenzar la otra lucha, la primordial ahora.
Este fin de semana me toca mi última comida familiar, pese a que no pensaba tener ninguna más. Es posible incluso que decida a ir a otra hora, por la tarde por ejemplo, puesto que las comidas acaban siendo eso exclusivamente y luego cada uno va a su lugar de reposo, sea sofá, cama u ordenador, y me quedo sólo en una casa que ya no es mi hogar, por mucho que quieran ellos que piense que es así. Prefiero ir por la tarde, pelar al perro, lavar el coche y explicar bien la situación, para que quede clara y que sepan que pueden y que no pueden decir.
Será un día duro y en el que tendré que tener mucho tacto, además del miedo que llevo ya acumulado por tener que sentarme con esta situación delante de ellos: por la salud de mi padre y la posible reacción de mi madre.
Por lo demás. Finalizada rehabilitación y por fin ponen que sin mejoría alguna (la primera persona sincera que me he encontrado en estos años). La chica de Badajoz no me ha llamado, lo que me hace sospechar que sumará ese informe a los muchos que voy a tener que reclamar por vía judicial: se suman la ausencia de respuesta del Dr José García Torón, los desaparecidos documentos de urgencias de la Clínica San Francisco (y la negativa a darme un escrito en el que afirmasen haberlos perdido), la cara de un folio del psiquiatra que me trató durante cinco años y en la que falta cantidad de información (supongo que cuando tecleaba estaba en realidad hablando por messenger o jugando al buscaminas, no me imagino como pudo teclear tanto para tan pocas letras), el informe de la clínica Katibi, que sí que se ofreció dármelo pero que no me han llamado para ello tampoco.
Finalmente, como me avisaron en el colegio de médicos: sólo te los darán si les llaman del juzgado, diga lo que diga la ley. Y la ley dice que tienen la obligación de dármelos cuando yo los pida, así como yo el derecho a pedirlos por cualquier causa que estime oportuna. Pocos de estos médicos conocen, o no quieren conocer, que están incurriendo en un delito, pues además de la ley de sanidad pueden estar incurriendo en otros delitos como los de falsedad de documento oficial (al no darme los verdaderos informes u ocultarlos). Finalmente, quizá este Kraken deba convertirse en David para enfrentarme a Goliath, pero no saben de lo que es capaz una persona desesperada que lo ha perdido todo ya.
Y sin más dejo de soltar el rollo de hoy y hablar sobre planes futuros y me dedicaré a ver un rato la tele, tomarme mis pastillas y esperar dormir pronto, pues deseo que todos estos días pasen ya y comenzar la otra lucha, la primordial ahora.
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