Movidas y más movidas
Tras una crisis, superada con relativo éxito, que padecí ayer. Me veo ahora planteándome en que lugar pasar mis vacaciones este verano (quizá unos días o quizá el resto de ellos, ya se verá).
Cada vez tengo los ojos más abiertos y los lazos afectivos se van rompiendo mientras las mentiras van quedando al descubierto. Mis ojos se abren cada vez más y me aunque no deseo odiar en ciertos momentos desearía coger a esa parte de ella y escupirle en la cara todo lo que sé, que la reconozco y que el mal y la oscuridad van unidos, por lo que no puede ocultarse de mí.
A la oscuridad no pude evitar sucumbir, soy sombras, pero me mantengo firme ante el mal. Me repugna en todos sus sentidos y por ahora tiene su batalla perdida conmigo. Prefiero la eterna soledad a alimentarme del sufrir que provoco en los demás, mientras finjo inocencia completa. Es una máscara realmente útil pero no es ella la que evita mi envite, es el daño reflejado que caería sobre otros.
Obviamente nuestra sangre está manchada, pero moriré antes de sucumbir. Nunca me convertiré en ella.
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